Los valores de una empresa deben ser el eje vertebrador que esté presente en todas las decisiones de la compañía. Unos valores que deben reflejar ese espíritu por ir más allá de incrementar la cuenta de resultados: hacer las cosas con honestidad y sentido. La transmisión de esos valores a clientes, empleados, partners o proveedores es fundamental para que la huella sea aún mayor. Y aunque es cierto que los grandes beneficios a final de año son lo que convierte en ‘grande’ a una compañía, los valores son la pieza esencial para engrandecerlas aún más y que perduren a lo largo del tiempo.

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