Zaragoza 2018

15 de Noviembre de 2018

  • Resumen ponencias

Ponentes

Clara Garrido

Biografía

Clara trabaja actualmente en el Congreso de los Diputados tras haber logrado su plaza por oposición en 2014. También forma parte del Consejo Asesor de la Fundación Randstad y anteriormente fue miembro de la Asamblea de Madrid. Una trayectoria extraordinaria, sobre todo teniendo en cuenta que Clara sufre de ceguera, cosa que  nunca ha supuesto ningún impedimento para conseguir los objetivos que se ha ido marcando.

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Cristóbal Colón

Biografía

Cristóbal Colón, después de trabajar más de un década en hospitales e instituciones psiquiátricas, se dio cuenta que las personas con las que trabajaban tenían pocas posibilidades de ser aceptados socialmente y conseguir integrarse en el mercado laboral, y quiso cambiarlo. Puso en marcha La Fageda, una productora de yogures, que da empleo a más de un centenar de personas con discapacidad.

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CRÓNICA VALORES ZARAGOZA 2018

Randstad Valores llega a la Séptima y penúltima ciudad de nuestra gira 2018, hoy 15 de Noviembre de 2018 estamos en Zaragoza.

La noche llega de nuevo muy interesante, nuestros dos ejemplos en valores tienen la palabra. Clara Garrido y Cristóbal Colón. Los dos representan valores como la disciplina, superación, emprendimiento, ética o superación, como siempre entre muchos otros.

Clara Garrido primera letrada ciega en el Congreso de los Diputados, sube al escenario con su perro guía y comienza mostrándonos su experiencia en el Congreso de los Diputados con un video en primera persona. Nos dice que sus padres la dejaron “ser”, algo que le dio la vida. Proteger a los hijos es un instinto del ser humano con el que sus padres sufrieron a menudo pero que supieron gestionar con gran éxito. Su retinosis nunca fue una carga, y como ella misma describe, ni se libró de fregar platos después de cenar. Empezó a ir al colegio creyendo que iba sola, pero al cabo de los años descubrió que su padre la seguía cada día para comprobar que no le pasaba nada. Siempre se ha sentido muy normal gracias a la gran educación que sus padres le regalaron.

Destaca que la ceguera era para ella una circunstancia. Clara era una niña como cualquier otra y como decía su padre, mientras Clara iba perdiendo ese pequeño porcentaje de vista que tenía, “mientras vea algo, le voy a meter el mundo por los ojos”. Nos describe que ella es ciega, como también es morena o alta.

Gestionar es la segunda palabra que utiliza para describir su vida. Se dio cuenta que realmente no era igual que las demás niñas de 5 años porque ella no veía, pero nada más. Su padre luchaba por aferrar a Clara a la realidad mientras ella luchaba por ser como los demás y las lecciones para ambos eran constantes. Tres frases fueron determinantes: “sólo hay dos cosas que un ciego no puede hacer, conducir y operar”, “que puedas hacerlo casi todo no significa que puedas hacerlo como los demás” y “a nadie le regalan nada y tú no vas a ser distinta”.

Logística es otra de las palabras destacadas. La gestión de imprevistos es una tarea que todos imaginamos como muy ardua pero que ella traslada con un enorme humor al terreno de la anécdota.

Gestionar Crisis lo describe relatando su vida cotidiana, algo que pasa casi desapercibido cuando habla de sus “saltos” o de la movilidad, situación que resuelve solicitando un Erasmus para ir a Londres. Nada la impide hacer lo que quiere, lo demuestra con cada palabra que articula. Describe que debe leer y que como había llegado a la ceguera total, se ponía ante ella un reto que debía celebrar.

Clara mete “las cosas” en su “armario de conducir”, en su “cajón de la ceguera” o las deja en la “silla del de enfrente”, muebles imaginarios  o más bien “destinos” para poder superar miedos, manías y preocupaciones.

Dice que de pequeña le decían que era ciega pero también chula, pero que aprendió a darse cuenta de la realidad, sobre todo cuando su ceguera se evidenció y “llegó el hombre blanco” con su atención indeseada, su corrección política, sus prejuicios, miedos y su poder.

Quiere invitarnos a perder el miedo a lo distinto, perder el miedo a lo que se sale de la norma para poder dar un paso adelante y relacionarnos con normalidad, encontrando ese punto de encuentro que nos enriquece a todos. Si no conseguimos relacionarnos en igualdad estaremos perdidos.

Cristóbal Colón sube al escenario, tiene aspecto de científico pensativo pero no, eso es lo que se ve, pero detrás de Cristóbal hay una historia de emprendimiento única. Se define compungido después de escuchar a Clara Garrido y dice que nos va a contar una historia de locos que titula ¿Qué tienen en común locura y empresa? En busca del sentido.

Cristóbal es sicólogo, aunque dice que realmente es sastre, y el origen de la cooperativa La Fageda, un proyecto donde se fabrican yogures y otros productos lácteos. La Fageda está en La Garrotxa, Gerona. Montar una empresa surgió cuando Cristóbal trabajaba en un manicomio, y pensó que los enfermos mentales debían tener una oportunidad de trabajar como cualquier otra persona. En 1982, se lanzó a por ello.

Hoy en La Fageda, trabajan 412 personas, 56 están en servicios residenciales y 170 son discapacitados oficiales. El resto nos dice con gran humor que no lo son, porque aún no han ido a preguntarlo. Dice que están en riesgo de exclusión al padecer alguna enfermedad mental. Cristóbal nos cuenta que el trabajo es un elemento esencial para el equilibrio y el bienestar de las personas y que, por tanto, es una terapia.

Cristóbal empezó a trabajar en un manicomio y comenzó a desarrollar centros de actividades y sobretodo quiso sacar a la gente del hospital, básicamente a través de excursiones donde vieran que había algo más lejos de ese “estercolero humano” tal y como él mismo lo define. Tras una crisis personal, militando en el partido comunista y siendo sicoanalista se empieza a encontrar incómodo en esa situación. Cristóbal empieza a ver las manualidades y las excursiones inútiles, se marcha del hospital y decide montar una empresa en La Garrotxa. Se va a pedir un crédito al banco y tras varias peripecias e intentos lo logra.

Se entrevistó con el alcalde de Olot para contarle lo que quería y desde entonces hasta hoy, han pasado muchas cosas, sobretodo muchos fracasos. Empezó a vender yogures al Hospital del Vall d´Hebrón y a ese hospital le siguieron muchos otros en Cataluña, hoy todos. A partir de ahí, le empezaron a llamar de la gran distribución para que “los locos y los tontos de la Garrotxa” como él nos dice, les hicieran yogures.

El sentido del trabajo, es un trabajo con sentido” y Cristóbal añade para terminar, que trabajando hay que hacer algo útil para los demás, que nos permita desarrollar las capacidades de cada uno, que trascienda al egoísmo, que luche contra el ego, que nos ayude a nosotros ayudando a los demás, para que esas personas se ayuden a ellos mismos ayudando a los otros, y para que se ayuden ayudando. Este es el sentido del trabajo. Añadamos respeto, reconocimiento y estima, para lograr un cemento que fragüe el éxito que buscamos.

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