"Las empresas españolas son un referente en la aplicación de valores."

Carlos Espinosa de los Monteros
Publicado el 17 de noviembre de 2016
CARLOS ESPINOSA DE LOS MONTEROS ALTO COMISIONADO DEL GOBIERNO PARA LA MARCA ESPAÑA

Empresario, abogado y miembro del Wisemen Group de la OTAN para el análisis de la industria europea, Carlos Espinosa de los Monteros es toda una referencia en el mundo empresarial español. El que fuera durante más de 20 años presidente del Consejo de Administración de Daimler Chrysler España y Consejero Delegado de Mercedes Benz España, desempeña actualmente con pasión el cargo de Alto Comisionado del Gobierno para la Marca España, desde donde defiende y promociona los valores de nuestro país. Y aún le queda tiempo para pertenecer al consejo de Inditex, Acciona, Schindler, Yell y Arcadis y presidir la mutua Fraternidad Muprespa.

Desde su experiencia tanto en el cargo de Alto Comisionado como en puestos internacionales, ¿qué valores cree que se asocian a España?

Hasta hace unos años, los valores que se asociaban a la Marca España eran negativos. Crisis, corrupción, pobreza… Desde la creación de nuestra Oficina, hemos trabajado para que la situación se revierta y lo estamos consiguiendo. Ahora, los valores que se empiezan a asociar a la Marca España, tanto fuera como dentro de nuestras fronteras, están más ligados a nuestros ciudadanos, a su forma de ser y de ver la vida: superación, emprendimiento, solidaridad, talento…

Ciñéndonos al mundo empresarial, ¿qué valores nunca deben faltar en la gestión empresarial?

Para realizar una buena gestión empresarial que beneficie a la sociedad, nunca deben faltar valores como la honradez, la lealtad, la responsabilidad y el respeto hacia los demás, hacia el producto y hacia uno mismo. Además, se necesita también compromiso, optimismo y un gran afán de superación para vencer todas las adversidades que se presenten.

Si tuviera que escoger entre uno de esos valores, ¿cuál sería?

Sería sin duda la honradez. Personas que actúan con rectitud, transparencia y que cumplen su deber respetando sus principios representan el ideal de cualquier empresa.

En cuanto a la aplicación de valores, ¿la sociedad va por delante de la empresa o al revés?

Creo que ha sido la evolución de la sociedad la que ha ido sentando los valores por los que deben regirse también nuestras compañías, contagiando así a las empresas de ellos y haciendo que poco a poco se vayan preocupando de aspectos que van más allá de fines económicos.

¿Cree que la empresa tiene la responsabilidad de inculcar ciertos valores a la sociedad?

La empresa no es un ente al margen de la sociedad, no puede permanecer ajena a ella. Las compañías están formadas por personas y para personas produciéndose, por tanto, una transferencia de valores paralela entre los dos estamentos: la empresa tiene responsabilidad de inculcar valores a la sociedad, al igual que la sociedad tiene el deber de introducir valores en la empresa.

¿Es optimista en este sentido? ¿Cree que el mundo empresarial ha evolucionado en las últimas décadas en la aplicación de estos valores? ¿Queda mucho por recorrer?

Las empresas reconocen cada vez más la importancia de incorporar prácticas éticas en la gestión empresarial, así que el futuro es esperanzador. Las empresas son cada vez más conscientes de las ventajas que suponen la correcta aplicación de valores: incrementar la motivación y la satisfacción de los trabajadores, crear una fuerte cultura de empresa y mejorar la propia imagen de la compañía, entre otras.

Las empresas españolas son hoy en día un referente en muchos sectores ¿lo son también en cuanto a la aplicación de valores?

Los emprendedores españoles son un referente en la aplicación de valores, como demuestran sus múltiples reconocimientos internacionales. Por ejemplo, hay varias empresas españolas que forman parte del Grupo Asesor de la ONU para el Sector Privado, compuesto por 13 instituciones mundiales reconocidas por la Naciones Unidas para asesorar sobre la aportación de las empresas en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. También son numerosas las compañías españolas que aparecen en posiciones destacadas, desde hace años, en prestigiosos rankings, como la revista Forbes o el índice mundial Dow Jones Sustainability World Index (DJSI World), que reconoce la capacidad de las empresas para mejorar permanentemente las prácticas de sostenibilidad y su aplicación.

En la gestión por valores, ¿el sector público y el privado van por caminos diferentes?

En general, el sector público tiene mucho que aprender de la empresa privada, es sabido que en cuestiones de gestión suele ir por delante. Sobre el modelo social, es el sector público el que destaca y el que se debería implantar. Tienen que haber, por tanto, un traspaso de conocimientos entre los dos sectores.

¿Y la pequeña y mediana empresa en comparación con las grandes compañías? ¿Cree que tienen más responsabilidad las grandes compañías?

La pequeña empresa suele ir en consonancia con las grandes compañías, ya que, por norma general, es el modelo al que aspiran y las toma como referencia. Así, las empresas de mayor tamaño tienen una gran responsabilidad al tener una visibilidad superior y un volumen más grande de trabajadores y usuarios que siguen sus progresos.

¿Cómo debe ser un buen líder? ¿Qué valores debe tener?

Un líder es una persona capaz de tomar decisiones de forma rápida y un modelo a seguir. Es alguien que unifica a toda la plantilla bajo unos mismos objetivos, que consigue dar órdenes de manera clara y sencilla de modo que se cumplan eficazmente. Algunos de los valores que tiene que tener son, por ejemplo, poder comunicativo, adaptabilidad, confianza, eficiencia, carisma y honradez.

Y de todos los líderes con los que ha tratado, ¿quién le ha dejado más huella por su forma de entender la empresa y los valores?

Amancio Ortega, que puso en primera línea mundial de su sector la firma Inditex, y Jack Welch, el empresario de General Electric.

Predicar con el ejemplo, ¿es suficiente para que los valores de un líder trasciendan a los empleados? ¿O se necesita algo más?

Predicar con el ejemplo es de vital importancia, pero no es lo único que se puede realizar para intentar transmitir valores al resto de la plantilla. Ejercicios, actividades y demás acciones destinadas a este fin deben ser necesarias en todas las empresas.

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