"Tenemos el derecho y el deber de ser optimistas."

Santiago Álvarez de Mon
Publicado el 2 de septiembre de 2016
SANTIAGO ÁLVAREZ DE MON EXPERTO EN LIDERAZGO Y COMPORTAMIENTO ORGANIZACIONAL

El currículo de Santiago Álvarez de Mon da para muchas páginas. Licenciado en Derecho, Doctor en Sociología y Ciencias Políticas, es además experto en liderazgo, comportamiento organizacional, superación de la adversidad y gestión de conflictos. Docente del IESE Business School y columnista en el diario Expansión, ha escrito nueve libros; pero quizás le conozca más por los casos de análisis que han trascendido a la opinión pública sobre el éxito de Rafa Nadal, López Cobos o Valentín Fuster.
En su blog define su filosofía de vida con una frase: ‘El camino es la meta’. Un camino, tanto en la vida como en la empresas, que hay que recorrer haciendo uso de nuestros valores, esos principios que nos permiten orientar nuestros comportamientos, que nos ayudan a elegir unas cosas en vez de otras, que nos proporcionan pautas para formular propósitos, metas, que reflejan nuestras convicciones más importantes. De eso, de valores, va la siguiente charla con quien está considerado uno de los mejores pensadores españoles en el área de management.

Valores. ¿Por qué son necesarios?

Son nuestra brújula interior, los que nos permiten navegar, viajar por la vida sin perdernos. Podemos poner muchas cosas en cuestionamiento, dudar... pero debemos hacerlo desde esa vida interior que tiene que estar asentada sobre unos valores que son intocables, como la sinceridad, el valor de ser auténtico, la humildad… Son raíces que necesitamos para navegar por la vida.

Disciplina, optimismo, valentía, fortaleza,… A su juicio, ¿debe primar algún valor o es mejor la suma?

La suma. Pero, desde la calidad moral de esos principios, hay algunos que serían subordinantes. Yo no le doy el mismo valor a la sinceridad o a la amistad, por ejemplo. Desde un punto de vista ético, la justicia, la sinceridad, la humildad me parece que son absolutamente prioritarios.

¿Qué importancia tiene la aplicación de valores en una empresa o en un organismo?

Decisiva. En la empresa, en la familia, en una institución, en cualquier sitio. No es una cuestión de predicar, de subirse a un púlpito y soltar una homilía, sino de practicar. Las personas que admiramos son las que viven y hacen aquello que expresan con la palabra.

¿Puede la sociedad transformarse a través de los valores que transmiten las empresas o los organismos?

Sí, la empresa es una institución clave, con la que nos relacionamos todos los días: de lunes a viernes como trabajadores, y también como clientes o proveedores. Que la empresa sea una realidad humana que habla de su capital humano como protagonista y no de un coste, me parece absolutamente decisivo para la sociedad.

¿Qué valora más, qué le hace confiar más en una empresa, en un organismo?

La calidad del servicio, los productos que ofrece, el rigor que sus profesionales exhiben… al final la confianza es un valor crucial en nuestras relaciones, con nuestros amigos, familiares, y la confianza que depositamos en aquellas empresas con las que nos relacionamos, de las que requerimos un servicio o un producto.

Tanto tienes, tanto vales; ¿es la aplicación de valores un arma para acabar con esta práctica?

Ese sería un contravalor, medir a las personas por lo que tienen y no por lo que son. Yo he tenido la suerte de trabajar con muchos ejecutivos importantes de este país que cuando se encuentran en la cúspide de su poder no dejan de recibir llamadas, y luego cuando no tienen ese poder, la gente no contesta igual, ya no suena tanto el teléfono. Es gente que no trataba con la persona, sino con el personaje que representaba. Y eso hay que tenerlo en cuenta siempre, quién te quiere bien, ese amigo, ese compañero de trabajo que te trata como lo que eres y no por el puesto que ocasionalmente ocupas.

¿Qué es un líder? ¿Qué papel juegan los valores en su desempeño?

Juegan un papel crucial. Si solo pudiera elegir una palabra para definir el proceso de liderazgo elegiría ejemplo. Cuando hablamos de una crisis de liderazgo lo que estamos haciendo es subrayar el gap, la brecha que hay entre las palabras y los hechos. Para mí el líder es ejemplo, alguien capaz de tener el coraje de ser uno mismo en una sociedad muy aborregada. Y luego también está la humildad, que me parece decisiva para entender un mundo tan complejo como el que nos ha tocado vivir.

¿Pueden los valores ayudarnos a superar adversidades en nuestro camino?

Pueden y deben. La adversidad no se busca pero tarde o temprano se cita con nuestras vidas. Entonces, la capacidad de respuesta, la actitud con la que afrontas esos reveses de la vida es lo que conforma un carácter admirable. Victor Frankl escribió un libro precioso en este sentido. Estuvo prisionero dos años en Auschwitz y hace un homenaje a la libertad interior, el lugar donde los nazis no pueden llegar, donde yo elijo mi respuesta. Y, pese a su situación, donde muchos optaron por el suicidio, él abraza la esperanza de que el mundo es mejor. Es un ejemplo, aunque podríamos poner muchos otros. Todos conocemos gente anónima, que no sale en los periódicos que son un ejemplo de coraje en la adversidad, todo ello porque detrás hay unos valores que son puestos a examen.

¿Cómo ve el futuro inmediato de nuestra sociedad, tomando como referencia los valores?

Va a ser un test, porque es una sociedad global, porosa, interdependiente, hiperactiva y estimulada con las nuevas tecnologías. Realmente tenemos que utilizar los valores para que el dios tecnología esté a nuestro servicio y no al contrario. Nos va a presentar muchos desafíos, muchos retos… Creo en el poso inmenso, en la capacidad del ser humano para rebelarse ante la injusticia y aprender. Pero realmente vienen tiempos movidos y vamos a ver si estamos a la altura de las circunstancias. Pero hay que ser optimista. El drama del pesimista es que tiene razón, el pesimista es un gran visionario: antes de jugar un partido dice ‘no tengo nada que hacer, voy a perder’, y cuando vuelve al vestuario confirma que ha perdido; el drama es que perdió antes de jugar el partido. Desde el realismo y un análisis completo de la realidad, tenemos el derecho y el deber de ser optimistas.

Para terminar, ¿qué valor destaca Santiago Álvarez de sí mismo?

Eso mejor mi mujer, mis hijos, mis amigos, mis alumnos…, que hablen de mí los demás. Escojo el valor de la prudencia, para no contestar.

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