Claves para desarrollar tus valores profesionales

Publicado el 26 de octubre de 2020

Seguro que lo has oído ya muchas veces a lo largo de esta situación que atravesamos desde marzo: los valores son ahora más importantes que nunca. La realidad es que son igual de importantes, porque siempre han sido el eje del funcionamiento de la sociedad en la que vivimos. Pero sí es cierto que se sienten más necesarios, y somos más conscientes de ellos que nunca. Por ello deben convertirse en una de tus mayores prioridades, si no lo son ya. No solamente en tu faceta profesional, sino también como persona.

Tanto si estás en búsqueda de empleo, como si ya tienes trabajo, actuar siempre con valores te convertirá en un profesional más íntegro y mejor valorado por recruiters, compañeros y managers. ¡Descubre cómo potenciarlos!

¿Se ajustan tus valores a los de la empresa?

Las empresas no solo buscan profesionales que se ajusten a las competencias requeridas para el puesto. Que tu experiencia y tu formación se correspondan con las tareas que vas a desempeñar es algo básico para que puedas cumplir las expectativas, pero hay algo aún más importante, que trasciende de lo puramente operativo y repercute directamente sobre la parte más humana: que tus valores se ajusten a los de la empresa. Es el llamado Cultural Fit.

Los valores definen el comportamiento, las creencias, la ética y los objetivos de cada persona y de cada empresa. Si chocan, la relación entre ambas partes nunca podrá llegar a buen término, sin embargo, si se corresponden, el éxito está asegurado.

Desde Randstad perseguimos siempre ese perfecto ajuste a través de nuestra tecnología True Fit, en la que los valores representan uno de los principales pilares a la hora de elegir al candidato adecuado para cada empresa. Tus valores dicen mucho más de ti de lo que puedas imaginarte.

Por todo ello, debes seguir dos pasos ineludibles:

  1. Investiga siempre sobre la cultura corporativa de las empresas en las que optes a trabajar, tal y como te contamos en este artículo.
  2. Define y desarrolla tus valores como eje de tu desarrollo personal y profesional.

Cómo potenciar tus valores para ser mejor profesional

A la hora de construir tu marca personal, los valores deben ser el centro de tu sello de identidad, la huella que dejes a lo largo de tu trayectoria. Pero, ¿cómo puedes desarrollarlos? Sigue estos pasos:

1.- Identifica los valores que te representan

Cada individuo tiene una forma diferente de ver y afrontar el mundo, por ello, cada cual debe encontrar sus valores dentro de sí mismo. Pero… ¿de dónde proceden exactamente esos valores? Lo cierto es que su origen es más bien abstracto, todo depende de tu perspectiva y tu forma de absorber y adaptarte a las circunstancias que te rodean:

  • Tus creencias y principios
  • Tus vivencias y experiencias profesionales
  • La influencia de las personas que te rodean
  • Tus objetivos vitales
  • Tus inquietudes
  • Tu forma de ser

Todos estos factores, y muchos más, se entrelazan en la construcción de tus valores. Tu propia intuición es la mejor herramienta para identificarlos.

2.- Piensa en las personas que te rodean

A la hora de impulsar tus valores, prioriza aquellos que implican un beneficio más allá del propio. En el ámbito laboral es una cuestión de gran importancia para lograr un trabajo en equipo eficiente y un ambiente inmejorable. Si cada persona dejase el egoísmo a un lado y actuase en pro del bienestar de los demás, se lograría construir un entorno mucho más colaborativo, amigable y positivo.

Son muchos los valores que podríamos encuadrar en esta vertiente. La empatía, el respeto o la solidaridad son algunos de los más importantes.

3.- Muéstrate con honestidad, sin interpretar un papel

Tratar de enarbolar a la fuerza unos valores que te parezcan más correctos que los que realmente te representan es un error, y ofrecerá una imagen impostada que no te favorecerá en tu búsqueda del crecimiento profesional, pero tampoco en tu desarrollo personal. Existe una gran diferencia entre esforzarte por ser cada vez mejor profesional y persona, y fingir ser quien no eres.

Siéntete orgulloso de los valores que te identifican y defiéndelos en todas las facetas de tu vida. Ser congruente con ellos es el único camino para lograr una verdadera satisfacción vital y laboral.

Sinceridad, honestidad, transparencia, autenticidad… son valores que, sin duda, te convertirán en un gran profesional.

4.- Descubre historias motivadoras en eventos como Randstad Valores

Puede que lo único que necesites para detectar e impulsar tus valores sea un poco de inspiración. ¿Cuántas veces has abierto los ojos ante un suceso o una historia impactante que te cambia tu forma de entender la vida? Desde Randstad te acercamos cada año las historias de personas únicas que ponen cara y voz a valores como la superación, el optimismo, la valentía, el esfuerzo, la resiliencia o la pasión. El vivo ejemplo de lo que significa apostar por los valores como motor de tu vida.

En este 2020 tan peculiar, que tanto nos ha cambiado, los valores tienen un protagonismo especial, y nuestra gira Randstad Valores cambia de registro, en un formato totalmente nuevo con la emoción, las ganas y la ilusión que siempre nos han caracterizado. Este año adoptamos un formato 100% digital que podrás disfrutar desde cualquier lugar.

Descubre las historias de Vicente del Bosque, Javier Fernández y Edurne Pasaban, sus impresionantes logros y los valores que han caracterizado sus vidas y sus carreras. Pasión, talento y resiliencia.

Inspírate para crecer personal y profesionalmente, siempre con tus valores como sello de identidad y como motor de impulso hacia adelante.

5908

personas ya forman parte de randstad valores

Ahora más que nunca, apuesta por los valores

  • Randstad Valores

La historia de Álvaro está centrada en la integridad. Lanzó una primera reflexión al público: “Hoy no faltan gestores, sino líderes con capacidad de transformar la realidad”. Álvaro defendió que tenemos que cambiar el mundo, transformalo y la capacidad de transformar depende de inspirarnos a nosotros mismos y a los demás.

Para contextualizar esto, Álvaro recordó una historia que le contó un pescador: Una persona es como una silla de 3 patas. Una de las patas es el trabajo. La segunda es las relaciones con los demás y la tercera es la relación con Dios o la dimensión espiritual. Esas patas deben estar equilibradas, si una falla, todo se cae. Y con esto Álvaro demostró a los asistentes la importancia del equilibrio.

“Ahora os quiero contar una historia de mi hermana María” empezó Álvaro. Su hermana dio a luz a su quinto hijo justo el mismo día que detectaron a su marido un cáncer terminal. Su hermana tuvo que enfrentarse a decirle a sus 5 hijos que su padre había fallecido un año después. “Ese día comprendí lo fuerte que puede ser una mujer y una madre”.

“¿Por qué os cuento esto? No veo conversación más difícil que contar a un hijo que su padre ha muerto” continuó González-Alorda, y es que, tal y como demostró, nos jugamos la vida en conversaciones que mantenemos, pero también nos la jugamos en aquellas que no tenemos nunca. “Las conversaciones nos transforman. Hay que conectar con los demás a través de conversaciones”.

Para saber conectar con la persona con la que estás hablando es imprescindible hacer una distinción entre los rasgos de personalidades a las que nos enfrentamos según la forma de ser de cada uno. “Hay 4 tipos: control, solidez, influencia y dominancia. Todos ellos con pros y contras. Es importante identificar a tus interlocutores para adaptar la conversación a cada persona” Y Álvaro dio consejos para la interacción con cada uno de los grupos.

Pero lo más importante de las conversaciones con los demás es que no hay nada más transformador que una conversación cara a cara. “Hay una tendencia insana en mandar mensajes por múltiples plataformas que nos alejan de las personas, no solo en la empresa, también en la familia” sentenció Álvaro.

Y se despidió del público animándonos a retomar conversaciones pendientes: “Posiblemente todos tenéis una conversación pendiente con alguien. Escoged una de ellas, enfrentaos a ella y transformarla en una conversación inspiradora”.

Y es que si hay un valor necesario en la sociedad es la integridad inspiradora.

¿Cómo orientar a las personas en nuestro proyecto de empresa?

¿Cómo definir los valores de tu empresa?

Publicado el 20 de febrero de 2017

Hay tres factores que juegan un papel fundamental en el desarrollo de cualquier empresa: la visión, la misión y los valores corporativos. Si la misión define nuestra labor en el mercado y la visión las metas que pretendemos alcanzar, ¿qué son entonces los valores corporativos?

Los valores corporativos son las costumbres, actuaciones, pensamientos, comportamientos y conceptos que una empresa asume como principios de conducta. Son los principios que marcan su cultura empresarial, determinan su “personalidad” y marcan la forma de hacer las cosas dentro de la organización. La gestión empresarial basada en valores es una manera de actuar bajo un prisma ético que demuestra que existe otra forma de dirigir, actuar y convivir dentro de las organizaciones.

Los valores: el ADN de la empresa
Valores corporativos, reputación e identidad corporativa son tres elementos íntimamente entrelazados. Al fin y al cabo la identidad es lo que hace única a una marca, es el cimiento sobre el que los valores corporativos levantarán toda la organización con unos elementos de diferenciación que la hagan única. Hoy cualquier producto se puede copiar, pero el quién eres es lo que te diferencia del resto. Tu visión, tus valores y tu imagen son las claves de una buena imagen de marca. De hecho, los valores son el motor que pone en macha toda la cultura corporativa y la identidad de cualquier compañía. Los principios corporativos son valores que llegan a formar parte del ADN de la compañía y que se reflejan en los comportamientos de todos sus colaboradores.

Sin embargo, no basta sólo con desear establecer ciertos principios, se precisa de compromiso y estrategia. Para ello, deben identificarse estos valores de la manera más simple, y luego diseñar un programa que nos permita ver cómo se reflejan estos valores en las actividades de la compañía.

La gestión empresarial basada en valores es una manera de actuar bajo un prisma ético que demuestra que existe otra forma de dirigir, actuar y convivir dentro de las organizaciones

Determinar nuestros valores
La lista de valores que pueden adoptarse en función de cada personalidad empresarial es casi infinita: transparencia, honestidad, optimismo, perseverancia, solidaridad, superación, responsabilidad, respeto, ética, humildad, … Una vez logremos identificar los que más nos caracterizan o queremos ser, serán los que nos distingan. Son los valores que definen quiénes somos como empresa, están implícitos de forma abstracta en nuestro producto y nuestra marca, a la que dan vida, son los latidos de su corazón.

Para muchas empresas definirlos y fijarlos puede llegar a ser un auténtico reto. Tal vez una de las claves radica en asumir que estos valores no han de ser inamovibles, a menudo las empresas han de ser flexibles para adaptarse a determinados cambios o contextos y ello a veces supone replantearse estos principios. Lo fundamental es mantener la coherencia y no romper las líneas éticas que se han fijado previamente.

Los valores no han de ser inamovibles, a menudo las empresas han de ser flexibles para adaptarse a determinados cambios o contextos y ello a veces supone replantearse estos principios. Lo fundamental es mantener la coherencia y no romper las líneas éticas que se han fijado previamente

El papel de los CEO
En este sentido, el papel del CEO y los directivos, responsables de comunicación es fundamental en este proceso. Son ellos quienes definen, activan y fijan la identidad corporativa y quienes deben liderar con el ejemplo en las compañías.

Comunicación y liderazgo van más unidos que nunca, ya que deben despertar la confianza de sus trabajadores y de los grupos de interés, deben ejemplificar esos valores corporativos e inculcarlos en sus trabajadores de forma que estos los promuevan. Ese sistema de creencias interno debe movilizar a los empleados en la dirección adecuada y despertar la confianza de los ciudadanos y consumidores.

Lo que jamás debemos olvidar es que los valores entran en las compañías prendidos a las personas. Por sí misma, una organización no tiene valores. Son las personas que la conforman quienes los hacen presentes en la misma, de ahí la importancia de vincular el "día a día" de una empresa a sus valores. Y, en este “día a día”, son los empleados, los directivos y, en definitiva, todas las personas que integran una compañía, las que deben demostrar los valores como una forma de ser y de actuar, y deben estar presentes cada vez que nos relacionemos con compañeros, clientes, stakeholders o proveedores.

Los valores que definen la forma de ser y actuar de una compañía deben ser evaluados y medibles, tienen que estar bien comunicados a todos los empleados y periódicamente reformulados y cuestionados. ¿Qué pasos seguir para elegirlos correctamente?

Así pues, sólo resultarán eficaces y factibles los valores que cumplan las siguientes características:

  • Definibles.
  • Significativos estratégicamente.
  • Escogidos participativamente y significativos para los trabajadores.
  • Bien comunicados.
  • Percibidos como algo por lo que merece la pena comprometerse.
  • Coherentes.
  • Periódicamente cuestionados y reformulados.
  • Evaluados y medibles

No hay recetas mágicas a la hora de elegirlos y definirlos, no hay esquemas infalibles ni fórmulas magistrales. Sin embargo, numerosos expertos recomiendan recurrir a un proceso similar al siguiente:

  • Reunión con el equipo directivo y el siguiente nivel jerárquico. Empleando técnicas de storytelling sobre experiencias de trabajo en la empresa, técnicas de feedback y participativas, han de lograr discernir los valores vividos ya en su realidad empresarial, concretados en acciones y comportamientos.
  • Reunión con el resto del personal que lo desee para ver esa lista inicial y ordenarla desde los que más-menos viven en su día a día laboral, a los que más-menos desean vivir en su trabajo cotidiano.
  • Valoradas esas listas priorizadas, el equipo directivo ha de elegir los valores iniciales e iniciar un proceso de monitorización.
  • Comunicación a los empleados del resultado del trabajo y de su aplicación práctica.

Los valores bien definidos, y por consiguiente, la gestión de ellos en el mundo de la empresa demuestran quiénes somos como organización y que es posible actuar desde un punto de vista ético. Los valores también orientan, no sólo en la conducta de las personas sino también en la toma de decisiones. Actuaciones y conductas que terminan generando el carácter corporativo y que prueban su consistencia en los momentos difíciles o de incertidumbre.

Perseverancia frente al fracaso: historias de corredores de fondo

Publicado el 23 de enero de 2017

Si existe una cualidad imprescindible para el éxito empresarial ésa es la perseverancia. Son muchos los emprendedores que se quedan por el camino pero aquellos que llegan a la cima suelen hacer gala de una inmensa resistencia ante las adversidades, son inasequibles al desaliento y creen profundamente en sus proyectos, empresas o personal. El tesón y la resistencia son las claves del éxito del corredor de fondo.

Para lograr todo esto –y dar ejemplo inspirando y estimulando la perseverancia de los trabajadores– es preciso ser realista a la hora de decidir cuándo seguir por un camino o cuándo es hora de tomar uno nuevo,ser resolutivo a la hora de buscar soluciones, tener una inmensa capacidad de auto-motivación y disciplina para tomar decisiones y alcanzar los objetivos fijados, rodearse de personas que también crean en tu proyecto y estén decididas a pelear por él y, sobre todo, esperar el momento adecuado para tomar decisiones.

Los obstáculos que se presentan en el camino de cualquier empresa son muchos, pero a menudo la obstinación es clave para el éxito. Hoy, gestores y emprendedores han de estar preparados para todo, el mercado y el mundo cambian constantemente. El no rendirse jamás, el volver a intentarlo sin tirar la toalla, es marca de fábrica de algunos de los líderes más prestigiosos.

La perseverancia se posiciona como una cualidad imprescindible para el éxito empresarial. Alguno de los líderes más prestigiosos fracasaron varias veces antes de llegar al éxito.

De Thomas Edison al creador de Alibaba

- Al inventor Thomas Edison se le consideró en el colegio “demasiado estúpido para aprender”, y sus padres continuaron educándolo en casa.
- Abraham Lincoln acumuló fallos en los negocios, en la carrera legislativa, perdió el congreso a los 34, perdió las elecciones al senado a los 45, poco después falló al intentar convertirse vicepresidente, volvió a perder las elecciones para el senado… y con 52 años se convirtió en presidente de los Estados Unidos.
- Milton Hershey había creado tres compañías, sin éxito, antes de abrir Lancaster Caramel Company, que vendería por un millón de dólares.
- La escritora J.K.Rowling fue rechazada por doce editoriales antes de que el primero de los libros de Harry Potter fuera publicado, hoy es una de las autoras más vendidas… y rentables.
- La supera, sin embargo, la autora de “lo que el viento se llevó”, Margaret Michell, cuyo libro fue rechazado en 38 ocasiones.
- Tomas John Watson acumuló numerosos trabajos y fracasos empresariales antes de ponerse al frente de IBM y conducirla hacia el éxito.
- El Coronel Sanders, creador de Kentucky Fried Chicken (KFC) hubo de llamar a cientos de puertas con ya 65 años antes de que alguien se dignase a probar su pollo frito.
- El hoy archiconocido Walt Disney, al dar sus primeros pasos como caricaturista, fue acusado por numerosos periódicos de falta de talento, imaginación e ideas.

Abundan los ejemplos de gente a la que costó llegar o llegó pasada la edad que muchos consideran la del triunfo. Sin embargo, hoy siguen ocurriendo estas mismas historias de perseverancia y éxito. Quizás uno de los mejores ejemplos de los últimos años sea el de Jack Ma, el hombre más rico de China. Hoy tiene 52 años y es el fundador y presidente ejecutivo de Alibaba Group, además de ser el primer empresario chino en aparecer en la portada de la revista Forbes. ¿La clave de su éxito? Según él, hizo como su idolatrado héroe de ficción Forrest Gump: seguir corriendo.

Jack Ma acumula un largo historial de intentos fallidos. Fue rechazado diez veces en Harvard, tras graduarse intentó encontrar trabajo… y fue rechazado en 30 sitios. De entre 24 aspirantes para trabajar en KFC, 23 fueron aceptados. ¿Adivinan quién fue el único que no? Exacto. También fue despedido de un McDonalds. Procedente de una familia humilde, criado en la región de Hangzhou, nunca fue buen estudiante pero se le daba bien el inglés, así que finalmente estudió magisterio. Cobraba 12 dólares al mes por las clases.

Jack Ma fue rechazado diez veces en Harvard. Cuando logró graduarse le rechazaron en más de 30 empresas. De entre 24 aspirantes para trabajar en KFC, 23 fueron aceptados. ¿Adivinan quién fue el único que no? Exacto. Hoy, Jack Ma tiene 52 años y es el fundador y presidente ejecutivo de Alibaba Group, una de las mayores empresas de comercio electrónico.

100 millones de compradores diarios

La persistencia fue su clave. Jamás cejó en la lucha por superarse a sí mismo y en 1999, a los 35 años, fundó una empresa de comercio electrónico en Internet: Alibaba. Contaba con un capital de 50.000 dólares y la idea era poner en contacto a fabricantes chinos con empresas extranjeras, añadiendo un método de compra segura y un sistema de puntuación a los vendedores. Financiada por un puñado de amigos y con sede en su apartamento, en los tres primeros años la empresa no generó ingresos e incluso llegó a cometer el error –uno de los mayores que un CEO puede cometer– de decir a sus 18 socios que ninguno de ellos podría estar en el consejo directivo, ya que quería especialistas para ese órgano. No pasarían de managers. “Lo que aprendí de los días oscuros de Alibaba es que debes hacer que tu equipo tenga valor, innovación y visión”, afirma Jack Ma. No basta con la inspiración y la perseverancia del líder, ha de inspirar esa misma pasión y tesón en quienes trabajan con él.

Hoy, Alibaba y Aliexpress mueven el 80% del comercio electrónico en China, presume de tener cerca de 100 millones de compradores diarios y da trabajo a unos 30.000 empleados. Sólo en China ha generado unos 14 millones de empleos directos e indirectos. En 2015 superó en ventas a Ebay o Amazon, alcanzando los 463.000 millones de dólares.

Y es que en definitiva, la clave es levantarse con mucha más fuerza después de caer. Henry Ford afirmaba que“el fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez, con más inteligencia”. La suya es otra historia mítica de fracasos en el mundo laboral antes de alcanzar el éxito. Lo mismo podría decirse de otros muchos, como Bill Gates –que antes de ser el todopoderoso señor de Windows asistió impotente al fracaso de su primera empresa–. Tal vez esta frase resuma la receta del éxito de empresarios y emprendedores de leyenda, como Jack Ma, y de todos esos corredores de fondo de la vida de los negocios.

"El trabajo podía ser una herramienta fundamental en la rehabilitación de personas con discapacidad"

Cristobal Colón
Publicado el 21 de diciembre de 2016
CRISTOBAL COLÓN FUNDADOR DE LA FAGEDA

  • La Fageda

En 1982 nace La Fageda, una cooperativa de yogures, con el objetivo de dar empleo a personas con discapacidad psíquica o trastornos mentales severos. 
Cristobal Colón, su fundador, pensó que el empleo era la mejor vía para reconstruir la vida de estas personas.
En la actualidad, 125 personas con discapacidad trabajan en La Fageda, el 60% de su plantilla. 
Han conseguido posicionarse como una de las mayores productoras de yogures en Cataluña. Venden 65 millones de unidades de yogur al año.

Cristóbal Colón nada tiene que ver con el descubridor de América. Sin embargo, al escuchar su historia se observa que tienen muchos valores en común como el emprendimiento, la superación o la perseverancia.

Cristóbal era un psicólogo que trabajaba en un manicomio. Un día se dio cuenta de que necesitaba hacer algo más por el futuro de las personas con discapacidad psíquica o con trastornos mentales con las que trabajaba. Y ese “hacer algo más” era darles un empleo para aumentar sus oportunidades de inserción social. “El trabajo podía ser la vía para reconstruir la vida de estas personas”.

“Me llamo Cristóbal Colón, soy psicólogo, vengo de un manicomio y quiero montar una empresa”. Ésta fue la carta de presentación de Cristóbal ante el alcalde de La Garrotxa, una localidad de Girona. El alcalde les prestó un local y empezaron a trabajar. Así fueron sus inicios y en 1982 creó la Fageda, una cooperativa de yogures, en la que emplearía a personas con discapacidad para que recuperasen el autoestima, la dignidad y pudiesen tener una vida más coherente.

Este proyecto empresarial nació al revés de como suele crearse cualquier compañía. El objetivo estaba claro, y a día de hoy sigue siendo el mismo: favorecer la inserción social de personas con discapacidad.  “Creamos una empresa como un fin y no como un medio”.

Al principio no sabían muy bien cómo hacer las cosas pero tampoco tenían nada que perder y apostaron por la producción yogures. Hoy, 30 años después, es la tercera productora de yogures más importante de Cataluña y compiten con grandes multinacionales del sector. Además, han ampliado sus productos y también hacen mermeladas y helados.

En La Fageda se encargan de todo el proceso productivo, desde la cría de ganado hasta el producto final. Trabajan 160 personas con discapacidad, el 60% de su plantilla, pero  en la Fageda todos son iguales: “No decimos que los trabajadores son enfermos para que no se sientan así, no les decimos que son diferentes porque no lo son. Sólo tienen capacidades diferentes”.

Las personas que trabajan en La Fageda han dado un cambio radical, y Cristóbal se enorgullece de ello. “Han pasado de ser personas que les había inundado la enfermedad a ser personas capaces, con un trabajo, con un salario, felices”.

Colón achaca su éxito y la buena penetración en el mercado de sus productos a la elaboración artesanal. Consiguen vender 65 millones de unidades de yogur al año, 1,7 millones de consumidores compran sus productos y van a cerrar el 2016 con 20 millones de euros de facturación. Pero, tal y como él defiende, lo importante no son los números ni las empresas. Lo importante son las personas y los valores.

¿Para el futuro? La Fageda prepara un relevo generacional para seguir creciendo y que siga adelante con este proyecto lleno de valores.  Cristóbal termina con un consejo: “lo más importante en la vida es decidir qué es importante”.

Barcelona 2016

VÍDEOS

  • Mejores momentos
  • Entrevistas ponentes
  • Entrevistas Invitados

TWEETS DE VALOR

MIRIAM @MIIR_IAM

"Como no sabía q era imposible, lo hice" Cristobal Colon @LQDVI #RandstadValores

Ponentes

Álvaro Valera

Infografía vital

Ver testimonio completo >
Cristóbal Colón

Infografía vital

Ver testimonio completo >

Crónica

Barcelona acogió el quinto evento de la  gira de Randstad Valores 2016, organizado por Randstad en colaboración con la Fundación Lo Que de Verdad Importa (LQDVI). En esta ocasión, el auditorio AXA de la ciudad condal fue el escenario que tuvo como protagonistas a Cristóbal Colón y Álvaro Valera. 

Raquel Larena, directora general de Marketing y Comunicación de Randstad, fue la encargada de presentar la iniciativa de Randstad Valores y los dos protagonistas de la jornada. “Creemos que trasladar los valores a las empresas nos diferencia y nos ayuda a hacer una sociedad mejor”.

La primera historia de la noche es el ejemplo de disciplina y superación personificado. Álvaro Valera fue uno de los protagonistas de la noche pero también lo ha sido en numerosas ocasiones en su vida gracias a los logros deportivos que ha conseguido.

Pero no ha sido fácil. Álvaro nació con una neuropatía distal, esto quiere decir que tiene una carencia muscular en sus extremidades que afecta de codo y rodilla para abajo. Se trata de una enfermedad neurodegenerativa por la que, con el paso del tiempo, sus capacidades se van limitando. “Mi limitación me inspira a superarme todos los días y ser mejor persona”.

En su familia siempre han estado vinculados al deporte. Sus hermanas se entrenaban para convertirse en tenistas profesionales. Y Álvaro supo que ese deporte no era para él. “Pero un día descubrí unas palas de tenis de mesa. Movimientos cortos y pasos rápidos. Éste deporte estaba hecho para mí”.

 Y empezó a entrenarse en el sótano de su casa con 10 años y, cinco años después, le llamó el seleccionador paralímpico Español. “Me sorprendió porque nunca me había planteado competir con personas con discapacidad. Siempre había competido con niños normales. Acepté”.

Después de una larga trayectoria, sus logros hablan por sí solos. Ha sido doble campeón del mundo en tenis de mesa, cinco veces campeón de Europa, atesora más de 80 medallas y ha logrado un oro y una plata en los Juegos Paralímpicos de Sidney y en los de Río de Janeiro, respectivamente. Pero su mayor logro ha sido no rendirse nunca. “Cuando hay ganas e ilusión no hay obstáculo que pueda frenarnos”.

Agradece a la vida haber descubierto su pasión: el tenis de mesa. Y sobre todo, agradece haber convertido su afición en su profesión. Y desprende optimismo por cada uno de sus poros: “mi futuro es incierto. No sé cómo voy a evolucionar. Pero hoy no tengo miedo a mi enfermedad”.

La segunda historia de la noche es la de Cristóbal Colón, que nada tiene que ver con el descubridor de América. Sin embargo, al escuchar su historia se observa que tienen muchos valores en común como el emprendimiento, la superación o la perseverancia.

Cristóbal era un psicólogo que trabajaba en un manicomio. Un día se dio cuenta de que necesitaba hacer algo más por el futuro de las personas con discapacidad psíquica o con trastornos mentales con las que trabajaba. Y ese “hacer algo más” era darles un empleo para aumentar sus oportunidades de inserción social. “El trabajo podía ser la vía para reconstruir la vida de estas personas”.

“Me llamo Cristóbal Colón, soy psicólogo, vengo de un manicomio y quiero montar una empresa”. Ésta fue la carta de presentación de Cristóbal ante el alcalde de La Garrotxa, una localidad de Girona. El alcalde les prestó un local y empezaron a trabajar. Así fueron sus inicios y en 1982 creó la Fageda, una cooperativa de yogures, en la que emplearía a personas con discapacidad.

Al principio no sabían muy bien cómo hacer las cosas pero tampoco tenían nada que perder y apostaron por la producción yogures. Hoy, 30 años después, es la tercera productora de yogures más importante de Cataluña. Además, han ampliado sus productos y también hacen mermeladas y helados.

En La Fageda trabajan 160 personas con discapacidad, el 60% de su plantilla. Consiguen vender 65 millones de unidades de yogur al año, 1,7 millones de consumidores y van a cerrar el 2016 con 20 millones de facturación. Pero, tal y como él defiende, lo importante no son los números ni las empresas. Lo importante son las personas y los valores.

Cristobal termina con un consejo: “lo más importante en la vida es decidir qué es importante”.

5908

personas ya forman parte de randstad valores

back to top