Claves para desarrollar tus valores profesionales

Publicado el 26 de octubre de 2020

Seguro que lo has oído ya muchas veces a lo largo de esta situación que atravesamos desde marzo: los valores son ahora más importantes que nunca. La realidad es que son igual de importantes, porque siempre han sido el eje del funcionamiento de la sociedad en la que vivimos. Pero sí es cierto que se sienten más necesarios, y somos más conscientes de ellos que nunca. Por ello deben convertirse en una de tus mayores prioridades, si no lo son ya. No solamente en tu faceta profesional, sino también como persona.

Tanto si estás en búsqueda de empleo, como si ya tienes trabajo, actuar siempre con valores te convertirá en un profesional más íntegro y mejor valorado por recruiters, compañeros y managers. ¡Descubre cómo potenciarlos!

¿Se ajustan tus valores a los de la empresa?

Las empresas no solo buscan profesionales que se ajusten a las competencias requeridas para el puesto. Que tu experiencia y tu formación se correspondan con las tareas que vas a desempeñar es algo básico para que puedas cumplir las expectativas, pero hay algo aún más importante, que trasciende de lo puramente operativo y repercute directamente sobre la parte más humana: que tus valores se ajusten a los de la empresa. Es el llamado Cultural Fit.

Los valores definen el comportamiento, las creencias, la ética y los objetivos de cada persona y de cada empresa. Si chocan, la relación entre ambas partes nunca podrá llegar a buen término, sin embargo, si se corresponden, el éxito está asegurado.

Desde Randstad perseguimos siempre ese perfecto ajuste a través de nuestra tecnología True Fit, en la que los valores representan uno de los principales pilares a la hora de elegir al candidato adecuado para cada empresa. Tus valores dicen mucho más de ti de lo que puedas imaginarte.

Por todo ello, debes seguir dos pasos ineludibles:

  1. Investiga siempre sobre la cultura corporativa de las empresas en las que optes a trabajar, tal y como te contamos en este artículo.
  2. Define y desarrolla tus valores como eje de tu desarrollo personal y profesional.

Cómo potenciar tus valores para ser mejor profesional

A la hora de construir tu marca personal, los valores deben ser el centro de tu sello de identidad, la huella que dejes a lo largo de tu trayectoria. Pero, ¿cómo puedes desarrollarlos? Sigue estos pasos:

1.- Identifica los valores que te representan

Cada individuo tiene una forma diferente de ver y afrontar el mundo, por ello, cada cual debe encontrar sus valores dentro de sí mismo. Pero… ¿de dónde proceden exactamente esos valores? Lo cierto es que su origen es más bien abstracto, todo depende de tu perspectiva y tu forma de absorber y adaptarte a las circunstancias que te rodean:

  • Tus creencias y principios
  • Tus vivencias y experiencias profesionales
  • La influencia de las personas que te rodean
  • Tus objetivos vitales
  • Tus inquietudes
  • Tu forma de ser

Todos estos factores, y muchos más, se entrelazan en la construcción de tus valores. Tu propia intuición es la mejor herramienta para identificarlos.

2.- Piensa en las personas que te rodean

A la hora de impulsar tus valores, prioriza aquellos que implican un beneficio más allá del propio. En el ámbito laboral es una cuestión de gran importancia para lograr un trabajo en equipo eficiente y un ambiente inmejorable. Si cada persona dejase el egoísmo a un lado y actuase en pro del bienestar de los demás, se lograría construir un entorno mucho más colaborativo, amigable y positivo.

Son muchos los valores que podríamos encuadrar en esta vertiente. La empatía, el respeto o la solidaridad son algunos de los más importantes.

3.- Muéstrate con honestidad, sin interpretar un papel

Tratar de enarbolar a la fuerza unos valores que te parezcan más correctos que los que realmente te representan es un error, y ofrecerá una imagen impostada que no te favorecerá en tu búsqueda del crecimiento profesional, pero tampoco en tu desarrollo personal. Existe una gran diferencia entre esforzarte por ser cada vez mejor profesional y persona, y fingir ser quien no eres.

Siéntete orgulloso de los valores que te identifican y defiéndelos en todas las facetas de tu vida. Ser congruente con ellos es el único camino para lograr una verdadera satisfacción vital y laboral.

Sinceridad, honestidad, transparencia, autenticidad… son valores que, sin duda, te convertirán en un gran profesional.

4.- Descubre historias motivadoras en eventos como Randstad Valores

Puede que lo único que necesites para detectar e impulsar tus valores sea un poco de inspiración. ¿Cuántas veces has abierto los ojos ante un suceso o una historia impactante que te cambia tu forma de entender la vida? Desde Randstad te acercamos cada año las historias de personas únicas que ponen cara y voz a valores como la superación, el optimismo, la valentía, el esfuerzo, la resiliencia o la pasión. El vivo ejemplo de lo que significa apostar por los valores como motor de tu vida.

En este 2020 tan peculiar, que tanto nos ha cambiado, los valores tienen un protagonismo especial, y nuestra gira Randstad Valores cambia de registro, en un formato totalmente nuevo con la emoción, las ganas y la ilusión que siempre nos han caracterizado. Este año adoptamos un formato 100% digital que podrás disfrutar desde cualquier lugar.

Descubre las historias de Vicente del Bosque, Javier Fernández y Edurne Pasaban, sus impresionantes logros y los valores que han caracterizado sus vidas y sus carreras. Pasión, talento y resiliencia.

Inspírate para crecer personal y profesionalmente, siempre con tus valores como sello de identidad y como motor de impulso hacia adelante.

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personas ya forman parte de randstad valores

Ahora más que nunca, apuesta por los valores

  • Randstad Valores

5 valores imprescindibles para ser un gran líder

Publicado el 16 de septiembre de 2019

Para que una organización funcione como un perfecto engranaje, con fluidez, constancia y equilibrio, se necesita un motor que impulse el movimiento: un gran líder. Es la figura imprescindible para fijar los objetivos, coordinar los equipos y mantener el máximo rendimiento y motivación de los profesionales. Cualquier persona puede convertirse en una figura autoritaria capaz de establecer ciertas directrices, pero el liderazgo es mucho más.

Si para un profesional resulta imprescindible contar con una serie de soft skills que lo conviertan en el más competente, un buen líder también debe hacer gala de unas cualidades que garanticen su óptimo desempeño. Su compromiso personal y sus valores éticos quedarán reflejados en su gestión diaria en forma de trabajo eficiente, satisfacción laboral por parte de sus empleados y, en definitiva, los mejores resultados.

 

Responsabilidad

Sobre un líder recae la máxima responsabilidad en la dirección de un equipo, pero ser eso no significa solamente tener la última palabra y ser la voz cantante en la toma de las decisiones más importantes. La responsabilidad implica hacerse cargo de los errores que pueda cometer el equipo y dar la cara por él, ya que es su obligación prevenir cualquier contingencia mediante una excelente gestión.

El líder carga sobre su espalda las responsabilidades individuales de cada miembro del equipo y, por supuesto, las suyas propias:

  • Concretar los objetivos comerciales: además de establecer unas metas realistas, asumibles y adecuadas a las capacidades de la organización, el líder establece los caminos que se seguirán para alcanzarlas. Debe armonizar todos los intereses, coordinar las acciones y mantener la motivación del equipo.
  • Innovar: reinventarse y saber dirigir el equipo hacia un crecimiento que procure cada vez mejores resultados pasa por tener un espíritu visionario y creativo.
  • Tomar decisiones: hacer frente a las dificultades y elegir los caminos más adecuados es clave para superar todos los retos.
  • Saber priorizar: no siempre es posible llegar a todo y el líder debe ser consciente de qué tareas son las que requieren una mayor urgencia. El tiempo es el principal recurso con el que cuenta el equipo, es necesario optimizarlo.
  • Ser un modelo a seguir: convertirse en el mejor ejemplo para los profesionales es una gran herramienta para motivarles e impulsarles, no se trata solamente de hacer gala de una conducta intachable, sino también de transmitirles la ilusión por el proyecto.

 

Empatía

Los mejores líderes saben ponerse en la piel de sus profesionales, entienden y se adelantan a las necesidades de su equipo. Las decisiones más inteligentes las toman los líderes que son plenamente conscientes de las capacidades y limitaciones de las personas a su cargo. La comunicación más fluida se materializa cuando el líder es una persona accesible y cercana, que comprende la realidad subjetiva de otras personas sin perder su propia perspectiva. Es capaz de convertirse en una guía en los momentos más difíciles.

La clave reside en hacer sentir a las personas que sus sentimientos, inquietudes y opiniones son importantes. Poner en práctica la empatía consiste en demostrar la voluntad por estar siempre cerca y procurar:

  • Conocer al equipo: conversar con los profesionales, observar su forma de trabajar y mostrar interés por su situación personal permite estrechar la relación y facilitar el flujo de comunicación. En un entorno abierto y cercano, resultará más sencillo detectar y atajar cualquier obstáculo que pueda tener origen en circunstancias personales. Pero también permitirá una mejor gestión del talento, ya que el líder que conoce bien las fortalezas individuales de su personal es capaz de extraer mejor su potencial.
  • Escuchar activamente: se trata de escuchar y comprender el contenido que subyace a las palabras, entender su carga emocional y transmitir interés y preocupación. Es importante atender al lenguaje no verbal, ya que los gestos, las expresiones y las posturas transmiten tanto como las propias palabras.

 

Humildad

Un gran líder es capaz de hacer frente a cualquier obstáculo porque reconoce sus errores y no oculta sus debilidades. Frente a cualquier contingencia, no pierde fuerzas en señalar culpables, asume su responsabilidad y busca soluciones reales.

Un líder humilde se muestra abierto al aprendizaje, da voz a su equipo y comparte con él todos sus éxitos. Sabe que no es perfecto y que su punto de vista no siempre es el mejor, por eso se apoya en sus profesionales y apuesta por la diversidad de pensamiento, porque no piensa como un “yo”, sino como un “nosotros”.

 

Respeto

El respeto es una cualidad necesaria en todos los planos de las relaciones humanas, pero muy especialmente en aquellos que conllevan una relación de subordinación. Es importante que los profesionales sientan el respeto que infunde una figura de autoridad como el líder, pero es necesario discernir entre el respeto y la intimidación. Mientras el respeto se asocia a valores como la admiración, la intimidación se basa en infundir temor. Aunque exista una verticalidad organizacional y el líder se sitúe en un escalón superior, el auténtico respeto se manifiesta cuando ambas partes son capaces de reconocer el valor del otro.

El respeto de un líder hacia los profesionales que se encuentran bajo su coordinación no solamente supone ofrecerles un trato educado, sino también reconocer su esfuerzo, sus ideas y sus capacidades, siempre dirigiéndose a ellos desde un plano de igualdad. Un líder que no se muestra respetuoso con sus profesionales se arriesga a perder su fidelidad y su compromiso.

 

Confianza

Creer en el equipo es fundamental para generar la motivación necesaria que garantice su máxima productividad, y es que depositar unas expectativas adecuadas sobre los profesionales es una herramienta psicológica muy beneficiosa conocida como efecto Pigmalión.

La confianza es clave para delegar responsabilidades, un proceso imprescindible en la labor de liderazgo. El reparto de tareas es fundamental para que el trabajo del equipo fluya con agilidad. Un líder que confía en sus equipos sabe reconocer su potencial e impulsarlo, apuesta por el empoderamiento para lograr los máximos niveles de compromiso en el mejor ambiente posible.

 

Por todas estas razones, no resulta extraño que cada vez triunfen más los modelos organizativos de corte horizontal, como es la redarquía. Las figuras de liderazgo cada vez ejercen un papel más motivador, promotor y coordinador que instructivo o aleccionador. Los nuevos líderes dan menos órdenes y priorizan más cuestiones como la mejora de la experiencia del talento desde su bienestar. Se muestran mucho más cercanos y conocen mejor a sus equipos, lo que les permite a ejercer la más brillante gestión del talento.

"Cuando tienes unos valores, tienes una coherencia con lo que piensas y haces"

Lary León
Publicado el 21 de diciembre de 2017
LARY LEÓN COORDINADORA DE PROYECTOS EN FUNDACIÓN ATRESMEDIA

  • Entrevista

En Fundación Atresmedia trabajan por la infancia y primera juventud desde tres líneas de actuación: Humanización de hospitales pata niños, mejora educativa para impulsar la Formación Profesional y la normalización de la discapacidad.

El equipo de profesionales de Fundación Atresmedia trabaja en estos proyectos porque son plenamente conscientes de que ponen de su parte para que la sociedad sea mejor, y esto solo lo pueden hacer desde un prisma lleno de valores. Responsabilidad, coherencia, humildad y compromiso son algunos de sus pilares.

Además, defienden que los valores son básicos en todos los aspectos de la vida personal y profesional de las personas: "Cuando tienes unos valores, tienes una personalidad, unos objetivos, una integridad y una coherencia con aquello que piensas y con aquello que haces", defiende Lary León, coordinadora de proyectos de Fundación Atresmedia.

Todos la conocemos a Isabel Gemio por su faceta periodística: ha trabajado en numerosos programas de televisión y de radio desde hace 40 años. Es más, hace apenas unos días ha sido galardonada con el premio Ondas 2017 de radio y televisión.

Hasta este galardón ha recorrido mucho. Empezó a trabajar con 16 años. “Me fui del pueblo a la ciudad, en aquel entonces era como irse hoy a Australia”. Sus padres eran humildes y no podían pagarle los estudios, asi que se puso a trabajar. Pero sus padres también le dejaron el mayor legado: Vivir con ética, haciendo las cosas lo mejor posible. Y como defendió Isabel, “de alguna manera, la infancia se alarga toda la vida”.

Esta dedicación a su trabajo ha sido difícil de compaginar con su vida privada: “Durante mucho tiempo le dediqué más tiempo a mi trabajo que a mis hijos; y como muchos, me sentí culpable de perderme tantas cosas”. Y aquí, Isabel se emocionó al recordar que este sentimiento de culpabilidad desapareció al darse cuenta que un día los hijos se van de casa, e hizo un silencio profundo: “Todos excepto si tienes un hijo enfermo que cada día es más dependiente”, sentenció.

A Isabel le cambió la vida por completo 3 palabras: distrofia muscular Duchenne. Esa es la enfermedad que detectaron a su hijo. Y ya nada fue igual: su vida, su trabajo, nada. El dolor y el miedo le superaron, pero el amor fue más potente. “No hay nada más duro que ver sufrir a un hijo, verle empeorar sin poder hacer nada”. Y decidió hacer algo.

En el año 2008, en plena crisis, creó La Fundación Isabel Gemio para la investigación en las Distrofias Musculares, otras Enfermedades Neuromusculares y Enfermedades Raras, que centra sus esfuerzos en financiar proyectos de investigación científica en enfermedades minoritarias. “Di a conocer la enfermedad de mi hijo porque creí que era lo más recomendable a la hora de pedir ayuda. Si pensaba pedir dinero y colaboración a la gente, tenía que ser honesta y decir por qué lo hacía”, afirmó.

Isabel se despidió animando a que seamos todos más generosos y solidarios. “Ser solidario nada tiene que ver con los recursos económicos. Todos podemos hacer algo”.

¿Cómo definir los valores de tu empresa?

Publicado el 20 de febrero de 2017

Hay tres factores que juegan un papel fundamental en el desarrollo de cualquier empresa: la visión, la misión y los valores corporativos. Si la misión define nuestra labor en el mercado y la visión las metas que pretendemos alcanzar, ¿qué son entonces los valores corporativos?

Los valores corporativos son las costumbres, actuaciones, pensamientos, comportamientos y conceptos que una empresa asume como principios de conducta. Son los principios que marcan su cultura empresarial, determinan su “personalidad” y marcan la forma de hacer las cosas dentro de la organización. La gestión empresarial basada en valores es una manera de actuar bajo un prisma ético que demuestra que existe otra forma de dirigir, actuar y convivir dentro de las organizaciones.

Los valores: el ADN de la empresa
Valores corporativos, reputación e identidad corporativa son tres elementos íntimamente entrelazados. Al fin y al cabo la identidad es lo que hace única a una marca, es el cimiento sobre el que los valores corporativos levantarán toda la organización con unos elementos de diferenciación que la hagan única. Hoy cualquier producto se puede copiar, pero el quién eres es lo que te diferencia del resto. Tu visión, tus valores y tu imagen son las claves de una buena imagen de marca. De hecho, los valores son el motor que pone en macha toda la cultura corporativa y la identidad de cualquier compañía. Los principios corporativos son valores que llegan a formar parte del ADN de la compañía y que se reflejan en los comportamientos de todos sus colaboradores.

Sin embargo, no basta sólo con desear establecer ciertos principios, se precisa de compromiso y estrategia. Para ello, deben identificarse estos valores de la manera más simple, y luego diseñar un programa que nos permita ver cómo se reflejan estos valores en las actividades de la compañía.

La gestión empresarial basada en valores es una manera de actuar bajo un prisma ético que demuestra que existe otra forma de dirigir, actuar y convivir dentro de las organizaciones

Determinar nuestros valores
La lista de valores que pueden adoptarse en función de cada personalidad empresarial es casi infinita: transparencia, honestidad, optimismo, perseverancia, solidaridad, superación, responsabilidad, respeto, ética, humildad, … Una vez logremos identificar los que más nos caracterizan o queremos ser, serán los que nos distingan. Son los valores que definen quiénes somos como empresa, están implícitos de forma abstracta en nuestro producto y nuestra marca, a la que dan vida, son los latidos de su corazón.

Para muchas empresas definirlos y fijarlos puede llegar a ser un auténtico reto. Tal vez una de las claves radica en asumir que estos valores no han de ser inamovibles, a menudo las empresas han de ser flexibles para adaptarse a determinados cambios o contextos y ello a veces supone replantearse estos principios. Lo fundamental es mantener la coherencia y no romper las líneas éticas que se han fijado previamente.

Los valores no han de ser inamovibles, a menudo las empresas han de ser flexibles para adaptarse a determinados cambios o contextos y ello a veces supone replantearse estos principios. Lo fundamental es mantener la coherencia y no romper las líneas éticas que se han fijado previamente

El papel de los CEO
En este sentido, el papel del CEO y los directivos, responsables de comunicación es fundamental en este proceso. Son ellos quienes definen, activan y fijan la identidad corporativa y quienes deben liderar con el ejemplo en las compañías.

Comunicación y liderazgo van más unidos que nunca, ya que deben despertar la confianza de sus trabajadores y de los grupos de interés, deben ejemplificar esos valores corporativos e inculcarlos en sus trabajadores de forma que estos los promuevan. Ese sistema de creencias interno debe movilizar a los empleados en la dirección adecuada y despertar la confianza de los ciudadanos y consumidores.

Lo que jamás debemos olvidar es que los valores entran en las compañías prendidos a las personas. Por sí misma, una organización no tiene valores. Son las personas que la conforman quienes los hacen presentes en la misma, de ahí la importancia de vincular el "día a día" de una empresa a sus valores. Y, en este “día a día”, son los empleados, los directivos y, en definitiva, todas las personas que integran una compañía, las que deben demostrar los valores como una forma de ser y de actuar, y deben estar presentes cada vez que nos relacionemos con compañeros, clientes, stakeholders o proveedores.

Los valores que definen la forma de ser y actuar de una compañía deben ser evaluados y medibles, tienen que estar bien comunicados a todos los empleados y periódicamente reformulados y cuestionados. ¿Qué pasos seguir para elegirlos correctamente?

Así pues, sólo resultarán eficaces y factibles los valores que cumplan las siguientes características:

  • Definibles.
  • Significativos estratégicamente.
  • Escogidos participativamente y significativos para los trabajadores.
  • Bien comunicados.
  • Percibidos como algo por lo que merece la pena comprometerse.
  • Coherentes.
  • Periódicamente cuestionados y reformulados.
  • Evaluados y medibles

No hay recetas mágicas a la hora de elegirlos y definirlos, no hay esquemas infalibles ni fórmulas magistrales. Sin embargo, numerosos expertos recomiendan recurrir a un proceso similar al siguiente:

  • Reunión con el equipo directivo y el siguiente nivel jerárquico. Empleando técnicas de storytelling sobre experiencias de trabajo en la empresa, técnicas de feedback y participativas, han de lograr discernir los valores vividos ya en su realidad empresarial, concretados en acciones y comportamientos.
  • Reunión con el resto del personal que lo desee para ver esa lista inicial y ordenarla desde los que más-menos viven en su día a día laboral, a los que más-menos desean vivir en su trabajo cotidiano.
  • Valoradas esas listas priorizadas, el equipo directivo ha de elegir los valores iniciales e iniciar un proceso de monitorización.
  • Comunicación a los empleados del resultado del trabajo y de su aplicación práctica.

Los valores bien definidos, y por consiguiente, la gestión de ellos en el mundo de la empresa demuestran quiénes somos como organización y que es posible actuar desde un punto de vista ético. Los valores también orientan, no sólo en la conducta de las personas sino también en la toma de decisiones. Actuaciones y conductas que terminan generando el carácter corporativo y que prueban su consistencia en los momentos difíciles o de incertidumbre.

Better Life Index o cómo mejorar el equilibrio entre vida-trabajo

Publicado el 13 de febrero de 2017

El Better Life Index mide aspectos como el balance vida-trabajo, la seguridad, la salud, el empleo, los salarios o el medio ambiente, entre otros. España es el cuatro país del ranking que elabora la OCDE. ¿Cómo se puede mejorar este equilibrio en las compañías? en los líderes empresariales recae el reto de enfrentarse al desafío de alcanzar una gestión flexible, equilibrada, exitosa y capaz de retener el talento

En los últimos años ha cobrado impulso todo lo referido al balance entre vida profesional y privada, el work life balance, o lo que antes llamábamos conciliación. A pesar de ello, desde 2010 la conciliación ha descendido a los últimos puestos en los retos en gestión de personas ya que muchas empresas han priorizado otro tipo de cuestiones. Sin embargo, las crisis son épocas de oportunidades, de desarrollo de fortalezas, de valentía, coraje y optimismo. De resiliencia y competitividad. De adaptación al cambio y liderazgo.

El work-life balance es una filosofía de gestión de recursos humanos que busca incrementar la productividad y la motivación del personal a través de un mayor equilibrio entre la vida personal y la profesional, persiguiendo tanto la eficiencia empresarial como el desarrollo laboral y personal del empleado. Las personas estables, equilibradas, que gozan de bienestar, son más productivas. Si la empresa colabora en el logro de esas metas, obtiene no sólo eficiencia, también menos estrés y una disminución del riesgo de accidentes laborales, menor rotación, menos absentismo, menos conflictos internos, más motivación, mejor actitud y satisfacción por parte de sus empleados, más compromiso con la organización… Y se convierte en un foco de atracción y retención del talento.

Del equilibrio nacen la creatividad, el optimismo y la inspiración. Pese a que desde muchas compañías se perciben estas medidas como una ingente inversión de recursos, lo cierto es que la mayoría requiere fundamentalmente de flexibilidad, compromiso y coherencia. Es algo que tiene mucho más que ver con la cultura y la actitud que con los costes. Una apuesta por el propio capital humano que no deja de ser una estrategia de negocio, tan sostenible como focalizada en el talento y el desarrollo de los empleados.

 

El work-life balance es una filosofía de gestión de recursos humanos que busca incrementar la productividad y la motivación del personal a través de un mayor equilibrio entre la vida personal y la profesional

El equilibrio vida-trabajo en España

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD), España es el cuarto país con mejor equilibrio vida-trabajo. Con una puntuación de 8,8, sólo superan a España en este apartado Francia, Dinamarca y los Países Bajos. Los datos aparecen en el Better Life Index, un índice elaborado por la OECD que puntúa aspectos como el balance vida-trabajo, la seguridad, la salud, el empleo, los salarios, el medio ambiente, la educación y otros factores de 38 países para valorar la calidad de vida.

A pesar de esta buena posición, el informe afirma que “es recomendable que España fortalezca sus políticas para combinar el trabajo y la vida familiar”. Y es que, si atendemos a los horarios laborales que superan las 50 horas semanales, nos situamos por debajo del promedio de la OCDE (un 6% frente al 13%). Dedicamos el 66% del día al cuidado personal y al ocio, bastante por encima del promedio de la OCDE (somos los cuartos en este apartado). A pesar de ello, resulta difícil combinar trabajo y vida familiar, tanto las tasas de empleo femenino como las de natalidad son de las más bajas de la OCDE (1,3 hijos por mujer) desde hace dos décadas.

Lo cierto es que en plena era de cambios –generacionales, digitales, sociales… – la flexibilidad y la adaptación son la clave para brillar en el futuro. Y es que un trabajador satisfecho, es un trabajador más productivo. Concretamente, un 20% más (según un estudio realizado por Morgan Redwood). En definitiva, lo laboral y lo familiar no son realidades diferentes, sino dos escenarios tan convergentes como dependientes en la vida de cualquier persona.

España es el cuarto país con mejor equilibrio vida-trabajo. Con una puntuación de 8,8, sólo superan a España en este apartado Francia, Dinamarca y los Países Bajos. Los datos aparecen en el Better Life Index, un índice elaborado por la OECD.

Experiencias de éxito

En el XI Congreso Nacional para Racionalizar los Horarios Españoles, celebrado el pasado mes de noviembre con la participación de destacadas empresas nacionales se habló precisamente de la flexibilización de los horarios laborales como uno de los sistemas más efectivos de work-life balance.

El último informe Employer Branding: cuando la percepción puede convertirse en realidad realizado por Randstad en 25 países demuestra que, además del salario, los principales motivos para que los profesionales de talento cambien de trabajo son la estabilidad laboral, el buen ambiente de trabajo y las medidas de conciliación. Sin embargo, en las empresas más potentes de esos mismos países destacan por su sólida gestión o su salud financiera, mientras que la conciliación no aparece hasta el décimo puesto de la lista. También destaca que el 55% de los empleados a nivel mundial preferiría un horario más flexible.

En España la importancia del buen ambiente laboral va ganando posiciones con respecto a pasados años, aunque se aprecian diferencias entre los distintos perfiles, siendo especialmente relevante para las mujeres, los empleados con formación universitaria y aquellos que tienen entre 25 y 45 años. Los sectores de servicios empresariales, electrónica de consumo y gran consumo, son los más deseados atendiendo al capítulo de work-life balance y para las personas con entre 25 y 45 años con formación superior. El 75% del total de los trabajadores preferiría algún tipo de teletrabajo (ocasional o habitual).

Estabilidad laboral, el buen ambiente de trabajo y las medidas de conciliación, son los motivos principales por lo que los profesionales cambiarían de trabajo

El papel de los directivos

El carácter innovador de los directivos es un factor clave, ya que son ellos los que deben inspirar una disciplina que no coarte las transformaciones y empuje a empresas y empleados no ya a adaptarse, sino a acoger con entusiasmo y compromiso los cambios. Un CEO es una figura central para cualquier firma: su capacidad de liderazgo y su filosofía influyen directamente sobre la productividad de los empleados, el ambiente laboral, el impulso de la innovación…

Pilar Rojo, Profesora de IE Business School y directora del HR Center y Club de Benchmarking de RRHH, asegura en la revista Harvard Deusto Business Review que “en las empresas que ofrecen más medidas de conciliación a mayor porcentaje de trabajadores, la productividad corporativa mejora” ya que “estos las perciben como programas que les benefician, y reaccionan aportando a la empresa un mayor compromiso y/o esfuerzo, factores que contribuyen a mejorar la eficiencia organizativa”.

El papel que juegan jefes, directivos y la propia cultura empresarial es determinante. La conciliación está ligada a la competitividad y a un mayor esfuerzo y compromiso del empleado, pero el apoyo de los managers hacia esa integración entre lo profesional y familiar, así como los posibles efectos sobre la carrera del empleado, son cruciales.

En los directivos recae no sólo la iniciativa para la implantación de medidas, también la tarea de generar una cultura de conciliación y un clima de comunicación para que éstas sean abordadas. Si la cultura empresarial no es favorable a dichas medidas el trabajador será reacio a acogerse a ellas. En realidad, la ecuación es simple. Un empleado más satisfecho, con menos estrés, con menos ganas de cambiar de compañía y más comprometido con sus funciones y su empresa, rinde más y mejor.

De las empresas depende, pues, ser capaz de beneficiarse y ofrecer simultáneamente una filosofía de gestión equilibrada y basada en valores que van desde el optimismo, el afán de superación, la solidaridad, el compromiso (de empleados con las firmas y viceversa) como con el coraje y la determinación precisas para emprender la senda de la implantación de este tipo de medidas y la disciplina necesaria para que funcionen.

Conceptos básicos en toda estrategia de gestión que han de abordarse con entereza y que, incorporados a la propia cultura empresarial, servirán para hacer a las compañías más fuertes, convirtiéndolas en ejemplos de referencia para otras compañías, así como un foco de esperanza para futuros empleados y emprendedores.

"El trabajo podía ser una herramienta fundamental en la rehabilitación de personas con discapacidad"

Cristobal Colón
Publicado el 21 de diciembre de 2016
CRISTOBAL COLÓN FUNDADOR DE LA FAGEDA

  • La Fageda

En 1982 nace La Fageda, una cooperativa de yogures, con el objetivo de dar empleo a personas con discapacidad psíquica o trastornos mentales severos. 
Cristobal Colón, su fundador, pensó que el empleo era la mejor vía para reconstruir la vida de estas personas.
En la actualidad, 125 personas con discapacidad trabajan en La Fageda, el 60% de su plantilla. 
Han conseguido posicionarse como una de las mayores productoras de yogures en Cataluña. Venden 65 millones de unidades de yogur al año.

El valor humildad en la gestión empresarial

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