Claves para desarrollar tus valores profesionales

Publicado el 26 de octubre de 2020

Seguro que lo has oído ya muchas veces a lo largo de esta situación que atravesamos desde marzo: los valores son ahora más importantes que nunca. La realidad es que son igual de importantes, porque siempre han sido el eje del funcionamiento de la sociedad en la que vivimos. Pero sí es cierto que se sienten más necesarios, y somos más conscientes de ellos que nunca. Por ello deben convertirse en una de tus mayores prioridades, si no lo son ya. No solamente en tu faceta profesional, sino también como persona.

Tanto si estás en búsqueda de empleo, como si ya tienes trabajo, actuar siempre con valores te convertirá en un profesional más íntegro y mejor valorado por recruiters, compañeros y managers. ¡Descubre cómo potenciarlos!

¿Se ajustan tus valores a los de la empresa?

Las empresas no solo buscan profesionales que se ajusten a las competencias requeridas para el puesto. Que tu experiencia y tu formación se correspondan con las tareas que vas a desempeñar es algo básico para que puedas cumplir las expectativas, pero hay algo aún más importante, que trasciende de lo puramente operativo y repercute directamente sobre la parte más humana: que tus valores se ajusten a los de la empresa. Es el llamado Cultural Fit.

Los valores definen el comportamiento, las creencias, la ética y los objetivos de cada persona y de cada empresa. Si chocan, la relación entre ambas partes nunca podrá llegar a buen término, sin embargo, si se corresponden, el éxito está asegurado.

Desde Randstad perseguimos siempre ese perfecto ajuste a través de nuestra tecnología True Fit, en la que los valores representan uno de los principales pilares a la hora de elegir al candidato adecuado para cada empresa. Tus valores dicen mucho más de ti de lo que puedas imaginarte.

Por todo ello, debes seguir dos pasos ineludibles:

  1. Investiga siempre sobre la cultura corporativa de las empresas en las que optes a trabajar, tal y como te contamos en este artículo.
  2. Define y desarrolla tus valores como eje de tu desarrollo personal y profesional.

Cómo potenciar tus valores para ser mejor profesional

A la hora de construir tu marca personal, los valores deben ser el centro de tu sello de identidad, la huella que dejes a lo largo de tu trayectoria. Pero, ¿cómo puedes desarrollarlos? Sigue estos pasos:

1.- Identifica los valores que te representan

Cada individuo tiene una forma diferente de ver y afrontar el mundo, por ello, cada cual debe encontrar sus valores dentro de sí mismo. Pero… ¿de dónde proceden exactamente esos valores? Lo cierto es que su origen es más bien abstracto, todo depende de tu perspectiva y tu forma de absorber y adaptarte a las circunstancias que te rodean:

  • Tus creencias y principios
  • Tus vivencias y experiencias profesionales
  • La influencia de las personas que te rodean
  • Tus objetivos vitales
  • Tus inquietudes
  • Tu forma de ser

Todos estos factores, y muchos más, se entrelazan en la construcción de tus valores. Tu propia intuición es la mejor herramienta para identificarlos.

2.- Piensa en las personas que te rodean

A la hora de impulsar tus valores, prioriza aquellos que implican un beneficio más allá del propio. En el ámbito laboral es una cuestión de gran importancia para lograr un trabajo en equipo eficiente y un ambiente inmejorable. Si cada persona dejase el egoísmo a un lado y actuase en pro del bienestar de los demás, se lograría construir un entorno mucho más colaborativo, amigable y positivo.

Son muchos los valores que podríamos encuadrar en esta vertiente. La empatía, el respeto o la solidaridad son algunos de los más importantes.

3.- Muéstrate con honestidad, sin interpretar un papel

Tratar de enarbolar a la fuerza unos valores que te parezcan más correctos que los que realmente te representan es un error, y ofrecerá una imagen impostada que no te favorecerá en tu búsqueda del crecimiento profesional, pero tampoco en tu desarrollo personal. Existe una gran diferencia entre esforzarte por ser cada vez mejor profesional y persona, y fingir ser quien no eres.

Siéntete orgulloso de los valores que te identifican y defiéndelos en todas las facetas de tu vida. Ser congruente con ellos es el único camino para lograr una verdadera satisfacción vital y laboral.

Sinceridad, honestidad, transparencia, autenticidad… son valores que, sin duda, te convertirán en un gran profesional.

4.- Descubre historias motivadoras en eventos como Randstad Valores

Puede que lo único que necesites para detectar e impulsar tus valores sea un poco de inspiración. ¿Cuántas veces has abierto los ojos ante un suceso o una historia impactante que te cambia tu forma de entender la vida? Desde Randstad te acercamos cada año las historias de personas únicas que ponen cara y voz a valores como la superación, el optimismo, la valentía, el esfuerzo, la resiliencia o la pasión. El vivo ejemplo de lo que significa apostar por los valores como motor de tu vida.

En este 2020 tan peculiar, que tanto nos ha cambiado, los valores tienen un protagonismo especial, y nuestra gira Randstad Valores cambia de registro, en un formato totalmente nuevo con la emoción, las ganas y la ilusión que siempre nos han caracterizado. Este año adoptamos un formato 100% digital que podrás disfrutar desde cualquier lugar.

Descubre las historias de Vicente del Bosque, Javier Fernández y Edurne Pasaban, sus impresionantes logros y los valores que han caracterizado sus vidas y sus carreras. Pasión, talento y resiliencia.

Inspírate para crecer personal y profesionalmente, siempre con tus valores como sello de identidad y como motor de impulso hacia adelante.

Los valores, imprescindibles en tiempos de crisis

Publicado el 28 de septiembre de 2020

¿Cómo ha cambiado tu vida en este año 2020? Puede que esta haya sido una de las etapas más complicadas a las que se nos hemos enfrentado a lo largo de la historia. Pasar por una pandemia que todavía no hemos superado, con sus respectivas consecuencias sobre la salud de las personas y la sociedad, ha causado un tremendo impacto imposible de prever sobre la economía y el mercado laboral, pero también sobre las relaciones humanas, los ánimos y la motivación.

Es por ello que este año, los valores han cobrado más importancia que nunca. 

Repensando los valores en la época del COVID-19

Desde Randstad promovemos una mentalidad basada en los valores, tanto desde la perspectiva de la gestión corporativa, como de la propia acción individual. Actuar con ética y empatía, mantener una actitud optimista y colaboradora, o tratar de ser mejor día a día, son cuestiones necesarias para ser una empresa exitosa, un profesional íntegro y, sobre todo, una gran persona.

En este 2020, los valores han adquirido un papel protagonista, han cobrado más relevancia que nunca, se han hecho más visibles y los hemos sentido más necesarios. Cada pequeña acción y cada gesto han tenido un significado más profundo en un momento en el que hemos necesitado aferrarnos a cualquier atisbo de positividad. En un entorno marcado por las restricciones, la máxima limitación del contacto social y una incertidumbre que ha puesto en jaque la estabilidad de las empresas y de los profesionales, actuar con los valores marca la diferencia.

Es precisamente en situaciones como esta, en las más críticas, cuando más fácil resulta delimitar la frontera entre lo que es realmente importante y vital, y lo que resulta puramente accesorio. Es el momento en que afloran las verdaderas necesidades, la ocasión perfecta para redefinir tus valores, y, para ello, debes responderte a las preguntas clave:

  • ¿Qué te identifica realmente?
  • ¿Qué puedes aportar al entorno que te rodea?
  • ¿Cuál es el motor que te impulsa a seguir hacia adelante?
  • ¿Cómo has actuado hasta ahora y qué puedes mejorar de cara al futuro?

5 valores clave para afrontar las crisis

Cada persona y cada empresa se caracteriza por unos valores que la hacen diferente a las demás. No hay valores mejores o peores, todos son válidos y necesarios. La clave reside en impulsar aquellos que más se identifican y mejor encajan con cada individuo u organización, y que puedan responder mejor a las necesidades sociales del momento. En un contexto de crisis como el que vivimos actualmente, cada valor cuenta, pero estos cinco adquieren un papel de singular importancia:

  • Solidaridad. La salud de las personas y la economía de los países se ha tambaleado fuertemente en esta crisis, por ello se han sentido más valiosos que nunca los gestos solidarios. En los peores momentos de la pandemia, se convertían en una luz entre tantas malas noticias, y ahora, en la nueva normalidad y en un marco de incertidumbre, tender la mano a quien más lo necesita sigue y seguirá siendo un valor indispensable para construir un mundo mejor.
  • Empatía. Saber ponerse en el lugar del otro ha sido clave para una buena gestión de esta crisis, a la hora de tomar las decisiones más beneficiosas para la mayoría y de entender que cada persona tiene una forma distinta de asumir los momentos más difíciles. Este valor ha sido imprescindible para comprender las necesidades de las personas que nos rodean y construir una red de apoyo. Es indispensable, además, para mejorar las relaciones, el trabajo en equipo y la colaboración.
  • Optimismo. Siempre se ha dicho que “al mal tiempo, buena cara”, y lo cierto es que resulta mucho más fácil salir adelante y ayudar a los que te rodean cuando haces gala de la mejor actitud. Trata de buscar siempre el lado positivo y de convertir las crisis en oportunidades.
  • Perseverancia y superación. Cuando se aproxima un reto, ¿cómo actúas? Rendirte no es una opción. Testimonios como el de Clara Garrido o Lary León son ejemplos de que no existe barrera lo bastante grande si tienes la determinación suficiente para superarla. Sé constante y demuestra que puedes hacer frente a cualquier obstáculo.
  • Resiliencia. Es el valor de saber adaptarte a las situaciones más difíciles, recuperarte de ellas y salir reforzado. Nuestro CEO, Jacques van den Broek destacó en uno de sus artículos la resiliencia que han demostrado las generaciones Z y Millennial, los más jóvenes trabajadores que en su primera etapa de la experiencia laboral se han topado con el gran mazazo que ha supuesto el COVID-19 sobre la economía en todo el mundo.

Una gira Randstad Valores diferente

Un año más, desde Randstad celebramos nuestra gira Randstad Valores para motivarte, ilusionarte y emocionarte, con los sorprendentes testimonios de personas extraordinarias, que han sabido construir sus vidas y sus carreras sobre unos cimientos de fuertes valores. Una experiencia que este año será 100 % digital y que no puedes perderte.

Contaremos con la participación de tres personas que han reunido la perseverancia, el compromiso y el espíritu de superación necesarios para convertirse en un referente en sus respectivos ámbitos, muy diferentes, pero con un factor común: el deporte.

  • Vicente del Bosque. Una persona que no necesita presentación. Figura mítica en el mundo del fútbol como exentrenador y exseleccionador de la Selección Española de Fútbol y del Real Madrid, con una Copa Mundial y una Eurocopa a sus espaldas, la constancia y la pasión son la base de una carrera de éxitos.
  • Javier Fernández. Con menos de 30 años ya tocó techo en su brillante carrera en el patinaje artístico sobre hielo, dos veces campeón del Mundo y siete de Europa. En Randstad Valores tendremos la oportunidad de conocerle y descubrir el talento y los valores que le han llevado a la cima de su carrera.
  • Edurne Pasaban también llegó a lo más alto, de la forma más literal posible. Ha sido la primera mujer en coronar los catorce ochomiles, lo que no hubiese sido posible sin su gran resiliencia y perseverancia. Un reto nada fácil en el que se tuvo que enfrentar a las situaciones más extremas.

¡Inspírate con sus historias en nuestra gira Randstad Valores 2020!

Solidaridad

Dar algo a alguien sin esperar nada a cambio. En momentos como el actual, es cuando más valor tiene la solidaridad.

"Hay que levantar la mirada, tenemos que darnos cuenta de que hay árboles"

Paco Arango

"El trabajo podía ser la vía para reconstruir la vida de las personas con discapacidad"

Cristóbal Colón

¡No te pierdas estas historias llenas de solidaridad!

Jaume Sanllorente

Emmanuel Kelly

Paco Arango

Ahora más que nunca, apuesta por los valores

  • Randstad Valores

Un campeón encima de la bicicleta y un ejemplo alejado de las cronos y los puertos de montaña. Alberto Contador es uno de los mejores ciclistas de la historia como demuestra su abrumador palmarés, pero su mayor victoria la logró a los 21 años, cuando logró reencontrarse con su gran pasión después de superar un ictus. Tras haber abandonado el deporte de alto nivel, centra sus esfuerzos en su fundación, desde la que lucha contra la enfermedad que estuvo a punto de truncar sus sueños.

Se inició en el ciclismo a los doce años, aunque ya desde el principio destacó como gran escalador y poco a poco fue entrando en el ciclismo profesional, a base de sacrificio y ambición. Su explosión final llegaría en el año 2007, cuando conquistó su primera gran vuelta: el Tour de Francia.

A partir de ahí, Contador se convirtió en una de las figuras más notorias del ciclismo mundial. A ese primer Tour pudo sumarle otro, dos Giro d’Italia y tres Vueltas a España. Fue el primer corredor español en adjudicarse las tres competiciones más importantes del ciclismo y el quinto en toda la historia. Un palmarés que le sitúa como el 12º en la lista de los 100 mejores ciclistas de la historia elaborada por la Unión Ciclista Internacional. Sus logros fueron premiados con la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo en el año 2008.

Pero el sueño estuvo a punto de no hacerse realidad. En el año 2004, mientras disputaba la Vuelta a Asturias a la edad de 21 años, Contador sufrió una dura caída y se le diagnosticó un derrame cerebral del que tuvo que ser operado, con riesgo de su vida. Tras una ardua recuperación logró volver más fuerte a la competición, y sus mejores años llegaron inmediatamente después.

A raíz de este episodio, Alberto Contador toma conciencia del problema que supone el ictus y del desconocimiento que existe con respecto a esta enfermedad. De esta manera nace la Fundación Alberto Contador, cuyos principales objetivos son la promoción del uso de la bicicleta y el ciclismo en general y la lucha contra el Ictus.

Alberto Contador se define a sí mismo como un inconformista que siempre ha luchado por ganar. Se trata de un corredor ejemplar que ha construido un gran legado apoyándose en valores tan importantes como la solidaridad, el afán de superación y la deportividad.

 

¿Cómo definir los valores de tu empresa?

Publicado el 20 de febrero de 2017

Hay tres factores que juegan un papel fundamental en el desarrollo de cualquier empresa: la visión, la misión y los valores corporativos. Si la misión define nuestra labor en el mercado y la visión las metas que pretendemos alcanzar, ¿qué son entonces los valores corporativos?

Los valores corporativos son las costumbres, actuaciones, pensamientos, comportamientos y conceptos que una empresa asume como principios de conducta. Son los principios que marcan su cultura empresarial, determinan su “personalidad” y marcan la forma de hacer las cosas dentro de la organización. La gestión empresarial basada en valores es una manera de actuar bajo un prisma ético que demuestra que existe otra forma de dirigir, actuar y convivir dentro de las organizaciones.

Los valores: el ADN de la empresa
Valores corporativos, reputación e identidad corporativa son tres elementos íntimamente entrelazados. Al fin y al cabo la identidad es lo que hace única a una marca, es el cimiento sobre el que los valores corporativos levantarán toda la organización con unos elementos de diferenciación que la hagan única. Hoy cualquier producto se puede copiar, pero el quién eres es lo que te diferencia del resto. Tu visión, tus valores y tu imagen son las claves de una buena imagen de marca. De hecho, los valores son el motor que pone en macha toda la cultura corporativa y la identidad de cualquier compañía. Los principios corporativos son valores que llegan a formar parte del ADN de la compañía y que se reflejan en los comportamientos de todos sus colaboradores.

Sin embargo, no basta sólo con desear establecer ciertos principios, se precisa de compromiso y estrategia. Para ello, deben identificarse estos valores de la manera más simple, y luego diseñar un programa que nos permita ver cómo se reflejan estos valores en las actividades de la compañía.

La gestión empresarial basada en valores es una manera de actuar bajo un prisma ético que demuestra que existe otra forma de dirigir, actuar y convivir dentro de las organizaciones

Determinar nuestros valores
La lista de valores que pueden adoptarse en función de cada personalidad empresarial es casi infinita: transparencia, honestidad, optimismo, perseverancia, solidaridad, superación, responsabilidad, respeto, ética, humildad, … Una vez logremos identificar los que más nos caracterizan o queremos ser, serán los que nos distingan. Son los valores que definen quiénes somos como empresa, están implícitos de forma abstracta en nuestro producto y nuestra marca, a la que dan vida, son los latidos de su corazón.

Para muchas empresas definirlos y fijarlos puede llegar a ser un auténtico reto. Tal vez una de las claves radica en asumir que estos valores no han de ser inamovibles, a menudo las empresas han de ser flexibles para adaptarse a determinados cambios o contextos y ello a veces supone replantearse estos principios. Lo fundamental es mantener la coherencia y no romper las líneas éticas que se han fijado previamente.

Los valores no han de ser inamovibles, a menudo las empresas han de ser flexibles para adaptarse a determinados cambios o contextos y ello a veces supone replantearse estos principios. Lo fundamental es mantener la coherencia y no romper las líneas éticas que se han fijado previamente

El papel de los CEO
En este sentido, el papel del CEO y los directivos, responsables de comunicación es fundamental en este proceso. Son ellos quienes definen, activan y fijan la identidad corporativa y quienes deben liderar con el ejemplo en las compañías.

Comunicación y liderazgo van más unidos que nunca, ya que deben despertar la confianza de sus trabajadores y de los grupos de interés, deben ejemplificar esos valores corporativos e inculcarlos en sus trabajadores de forma que estos los promuevan. Ese sistema de creencias interno debe movilizar a los empleados en la dirección adecuada y despertar la confianza de los ciudadanos y consumidores.

Lo que jamás debemos olvidar es que los valores entran en las compañías prendidos a las personas. Por sí misma, una organización no tiene valores. Son las personas que la conforman quienes los hacen presentes en la misma, de ahí la importancia de vincular el "día a día" de una empresa a sus valores. Y, en este “día a día”, son los empleados, los directivos y, en definitiva, todas las personas que integran una compañía, las que deben demostrar los valores como una forma de ser y de actuar, y deben estar presentes cada vez que nos relacionemos con compañeros, clientes, stakeholders o proveedores.

Los valores que definen la forma de ser y actuar de una compañía deben ser evaluados y medibles, tienen que estar bien comunicados a todos los empleados y periódicamente reformulados y cuestionados. ¿Qué pasos seguir para elegirlos correctamente?

Así pues, sólo resultarán eficaces y factibles los valores que cumplan las siguientes características:

  • Definibles.
  • Significativos estratégicamente.
  • Escogidos participativamente y significativos para los trabajadores.
  • Bien comunicados.
  • Percibidos como algo por lo que merece la pena comprometerse.
  • Coherentes.
  • Periódicamente cuestionados y reformulados.
  • Evaluados y medibles

No hay recetas mágicas a la hora de elegirlos y definirlos, no hay esquemas infalibles ni fórmulas magistrales. Sin embargo, numerosos expertos recomiendan recurrir a un proceso similar al siguiente:

  • Reunión con el equipo directivo y el siguiente nivel jerárquico. Empleando técnicas de storytelling sobre experiencias de trabajo en la empresa, técnicas de feedback y participativas, han de lograr discernir los valores vividos ya en su realidad empresarial, concretados en acciones y comportamientos.
  • Reunión con el resto del personal que lo desee para ver esa lista inicial y ordenarla desde los que más-menos viven en su día a día laboral, a los que más-menos desean vivir en su trabajo cotidiano.
  • Valoradas esas listas priorizadas, el equipo directivo ha de elegir los valores iniciales e iniciar un proceso de monitorización.
  • Comunicación a los empleados del resultado del trabajo y de su aplicación práctica.

Los valores bien definidos, y por consiguiente, la gestión de ellos en el mundo de la empresa demuestran quiénes somos como organización y que es posible actuar desde un punto de vista ético. Los valores también orientan, no sólo en la conducta de las personas sino también en la toma de decisiones. Actuaciones y conductas que terminan generando el carácter corporativo y que prueban su consistencia en los momentos difíciles o de incertidumbre.

Valores que hacen a una empresa competitiva

"Definir el sistema de valores es fundamental para poner en práctica la identidad corporativa"

Ángel Alloza
Publicado el 24 de enero de 2017
ÁNGEL ALLOZA CEO Y SECRETARIO GENERAL DE LA FUNDACIÓN CORPORATE EXCELLENCE – CENTRE FOR REPUTATION LEADERSHIP

Con una década de experiencia a sus espaldas, la fundación Corporate Excellence - Centre for Reputation Leadership es uno de los referentes en España en la gestión de intangibles. Al frente de este think tank sin ánimo de lucro se encuentra Ángel Alloza, reconocido experto en reputación corporativa y profesor colaborador de numerosas universidades y escuelas de negocio. Quien mejor que él para hablarnos acerca de la importancia de la gestión por valores en la empresa actual.

¿En qué medida van de la mano los valores y la reputación de una empresa?

Se trata de una relación directa. El primer paso para impulsar una reputación positiva es definir muy bien la identidad organizativa, aquello que te hace único. Y ahí juegan un rol determinante los valores corporativos. Cuando se habla de «identidad» se hace referencia a otros conceptos sinónimos como visión/misión, ADN, idea central, propósito, carácter corporativo, sistema de creencias y valores, filosofía de la empresa, personalidad de la organización, etc. Todos estos términos aluden a la misma idea, es decir, a la esencia de lo que hace única a una organización y que cimienta la base de una diferenciación no copiable. Definir el sistema de valores de la organización es un paso fundamental para poner en práctica la identidad corporativa, el eje motor de la organización, y poder así influir en las percepciones, actitudes y comportamientos de los distintos grupos de interés.

¿Y en qué medida contribuyen los valores a la creación de identidad de marca?

En los años 70 y 80 la práctica de gestión de marcas estaba relacionada directamente con su dimensión visual: logotipos, símbolos, grafismo y diseño. Las marcas habían conseguido llegar a ser el centro de la vida de mucha gente, pero pasaban por una época de críticas y pérdida de legitimidad, acusadas de ser pura cosmética. Ello puso en entredicho la credibilidad y reputación de las organizaciones representadas por esas marcas que comenzaron a erigir su reputación como un factor clave en el valor de las marcas. La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es la regla de oro de una buena reputación, y juega un papel esencial cuando existen diversos productos y servicios bajo un mismo paraguas. Aunque la organización ofrezca un amplio portafolio de marcas comerciales, estas deben estar unidas por un significado común y una sola propuesta global de valor. El alcance, el tamaño, la dimensión o los productos en sí ya no son el factor principal para competir con éxito en el mundo actual, sino que hoy el posicionamiento se basa cada vez más en valores sociales y emocionales, poniendo el foco en una relación íntima con el consumidor, teniendo presente la visión, misión, propósito y causa con un enfoque social.

¿Qué es lo que diferencia hoy en día una marca?

En la actualidad, las fuentes de diferenciación ya no están en el producto, que se puede copiar casi inmediatamente, sino en quién eres, cómo eres y por qué haces las cosas de forma diferente a los demás. La marca es justamente eso: la propuesta de valor central que una organización ofrece a todos los públicos objetivos internos y externos. Tiene un valor aspiracional y es una referencia interna para orientar el comportamiento de la organización y proporciona el «foco» para la cultura corporativa de la empresa, para los valores y creencias y actitudes básicas de los empleados. Es decir, la marca es la plataforma a través de la cual se materializa la identidad corporativa. Majken Schultz y Jo Hatch recogen en Esencia de Marca los tres elementos clave que configuran la identidad de una marca corporativa, que son la «visión» (a dónde quiere ir a la organización), la «cultura» (cuáles son sus valores) y la «imagen» (qué piensan sus stakeholders de ella). De esta forma, los valores corporativos son un pilar esencial en el proceso de construcción de una marca.

Y ¿qué papel juegan los valores en los intangibles de una empresa?

Los valores no son solo una parte importante de los intangibles de una empresa sino el motor para poner en acción la cultura corporativa y la identidad de la organización, aquello que la hace singular a otras instituciones y que determina su posicionamiento diferencial en el mercado. La definición e implantación de una identidad única y diferenciadora es determinante. Un análisis realizado por Jim Stengel sobre una base de más de 50.000 marcas de todos los sectores de actividad en todo el mundo reveló un elemento común a las 50 empresas que más han crecido en los últimos 10 años: todas afrontaron procesos de definición y redefinición de su identidad y procesos de alineamiento interno en torno al propósito y los valores corporativos.

¿Por qué es tan importante la definición de una identidad para la empresa?

La identidad permite construir una narrativa/relato corporativo y sirve para vertebrar una organización, alineando a los empleados en torno a la estrategia de la organización. Tanto es así que en la actualidad vemos como las áreas de alineamiento cultural comienzan a cobrar una gran importancia en la gestión empresarial para aunar a todos los empleados en torno a una misma dirección y hacerles sentir parte de un propósito compartido. Las organizaciones han descubierto que el empleado es un grupo de interés clave en todo el proceso de creación de valor, y que la generación de un mismo sistema de valores y creencias compartido a nivel interno permite generar procesos de influencia desde los empleados a los clientes, desde los clientes a los no clientes y de estos a la sociedad en su conjunto. Organizaciones y líderes como Steve Jobs, los hermanos Wright, Martin Luther King, Howard Schultz, Walt Disney o Harley Davidson han conseguido diferenciarse en el tiempo al haber definido claramente su porqué, su razón de ser. Han sabido formular visiones e identidades ancladas en valores universales capaces de generar una fuerte identificación por parte de todos sus grupos de interés, con capacidad para desencadenar una predisposición favorable a consumir sus productos, atraer talento, capital y conseguir y mantener sus licencias para operar.

Solidaridad, optimismo, determinación… ¿Cómo define una empresa sus propios valores?

Se trata de un proceso único en cada organización. Las compañías han de ser capaces de identificar los valores y principios que las definen y que generan un sistema de creencias compartido a nivel interno. Son procesos en los que han de participar todos los empleados que constituyen una organización y que deben estar liderados desde la alta dirección.

¿Es complicado transmitir esos valores a la sociedad? ¿Y al equipo interno?

La transmisión de los valores a la sociedad es más fácil y se desarrolla con mayor éxito cuando la organización ha llevado a cabo un proceso de definición o redefinición de su propósito desde una perspectiva social, empatizando con las tendencias sociales y con la situación socioeconómica y cultural del contexto en el que actúa la organización. Tras la fase de definición de la identidad, el paso siguiente es activar esa identidad para convertirla en ventajas competitivas no copiables que generen valor para la organización. A través de los valores corporativos y el comportamiento diario de los empleados se puede activar la identidad corporativa.

Y los directores de comunicación, ¿qué papel juegan en la trasmisión de los valores de una empresa?

Un papel determinante. Todos los estudios e investigaciones más recientes en este ámbito sitúan al CCO o director de comunicación como el líder estratégico para ayudar a definir, activar e implementar la identidad corporativa —la identidad esencial o razón de ser inculcada en la misión, propósito, marca, estrategia y cultura de la organización—. Alrededor de esta identidad, los responsables de comunicación han de ser capaces de conectar con los distintos grupos de interés de su organización construyendo un sistema de creencias compartidas que genere identificación y permita ganarse su confianza, posibilitando que estos recomienden de forma voluntaria los servicios y productos, y la propia compañía, a las personas con las que tienen relación. Construir un sistema de creencias compartidas que derive en actitudes de recomendación voluntaria exige una comprensión profunda de los intereses de todos los stakeholders y la capacidad de conectar con ellos de manera efectiva. En los próximos años veremos cómo los CCO tendrán que ganarse el apoyo del resto de miembros del comité de dirección para dirigir los esfuerzos de toda la organización hacia un mismo propósito común.

Predicar con el ejemplo, ¿es suficiente para que los valores de un líder trasciendan a los empleados?

La ejemplaridad de los mandos directivos es clave para influir en los comportamientos de los empleados e impulsar un código de valores a nivel interno que impulse un sistema de creencias compartido capaz de movilizar a los empleados en una dirección concreta. Pero los valores, para que trasciendan, han de ser vividos en la realidad organizacional, por lo que no solo la ejemplaridad que promueven los líderes a nivel interno influye en los empleados, también es clave que las políticas y estructuras organizativas respondan a ello, para alinear el discurso corporativo con el desempeño real, la comunicación con el hacer. Como compañía no puedes impulsar un valor como la apertura al cambio y a la innovación y después no contar con sistemas que lo avalen como implementar ideas de mejora propuestas por los empleados, facilitar que un porcentaje de la jornada de cada empleado se dedique a diseñar proyectos de innovación interna, etc.

En cuanto a la aplicación de valores, ¿la sociedad va por delante de la empresa o al revés?

Sociedad y empresa están íntimamente relacionadas y se afectan mutuamente. Toda empresa desarrolla su actividad en el marco de un contexto, con el que se relaciona, siendo influida e influyendo sobre su comunidad al mismo tiempo. La cultura de la zona geográfica y la cultura organizativa suelen compartir valores. La medida en que la empresa va por delante depende de su carácter innovador, de su tamaño, de su historia, de su trayectoria y de sus empleados. Un propósito corporativo compartido, una identidad organizativa clara y una reputación consolidada, liderados por un CCO que aúne a todos los empleados y grupos de interés, fortalecen a la organización para tener la capacidad de marcar tendencia y ser un ejemplo de valores para la sociedad en la que opera.

¿Cree que el mundo empresarial ha evolucionado en las últimas décadas en la aplicación de la gestión por valores?

Estamos inmersos en un nuevo ciclo económico al que podríamos denominar «economía de los intangibles y de la reputación corporativa» donde el éxito de una marca está directamente relacionado con el reconocimiento que le otorgan sus grupos de interés. Auguro un futuro prometedor a todas aquellas empresas e instituciones que hayan decidido abordar el reto de conseguir «liderar por su buena reputación», ubicando la creación de valor compartido con los distintos grupos de interés en el centro de su modelo de negocio. Las organizaciones han de integrar en su gestión una nueva forma de hacer empresa y definir su nuevo rol en la sociedad siendo partícipes de los grandes asuntos globales, y responsables y consecuentes con las acciones que emprenden; y para ello han de contar con profesionales preparados para liderar el cambio.

"El trabajo podía ser una herramienta fundamental en la rehabilitación de personas con discapacidad"

Cristobal Colón
Publicado el 21 de diciembre de 2016
CRISTOBAL COLÓN FUNDADOR DE LA FAGEDA

  • La Fageda

En 1982 nace La Fageda, una cooperativa de yogures, con el objetivo de dar empleo a personas con discapacidad psíquica o trastornos mentales severos. 
Cristobal Colón, su fundador, pensó que el empleo era la mejor vía para reconstruir la vida de estas personas.
En la actualidad, 125 personas con discapacidad trabajan en La Fageda, el 60% de su plantilla. 
Han conseguido posicionarse como una de las mayores productoras de yogures en Cataluña. Venden 65 millones de unidades de yogur al año.

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